El aislamiento impulsa los nuevos modos de pago, el momento de las Fintech

– La cuarentena aceleró un proceso en marcha y puso a prueba las tecnologías que conectan el mundo del dinero físico con el virtual

La pandemia puso en evidencia la cantidad de actividades que hacemos de forma online. Además de estudiar, entrenar y entretenernos, los dispositivos móviles se convirtieron en oficinas y sucursales de servicios móviles desde donde también realizamos acciones más complejas que implican manejo de dinero e información personal.

Esas operaciones son posibles a partir de un importante desarrollo de sistemas que dan soporte a entidades bancarias, casas de pago y plataformas que habilitan todo tipo de transacciones de manera digital: las fintech, que en los últimos años recibieron un importante caudal de inversiones.

La situación de aislamiento por un lado y la recomendación de evitar, siempre que sea posible, la circulación de billetes para reducir las posibilidades de contagio de Covid-19, precipitaron el uso de nuevos medios de pagos. “Aunque en este momento tan difícil sobresalió, el manejo de efectivo aumenta riesgos, costos, atrasa los plazos de las operaciones lo que afecta el progreso y la prosperidad de la economía”, señaló Ignacio Plaza, presidente de la Cámara Argentina Fintech.

Y opinó que “este momento debería ser un catalizador para acelerar la digitalización del sistema financiero que es inevitable”. Según la entidad que agrupa a más de 180 empresas y emplea a 10.000 personas, el registro de billeteras virtuales aumentó de 800.000 a 6,5 millones, en el último mes, mientras que su uso tuvo picos de crecimiento de entre 800 y 1000% en distintas plataformas.

Obtener una billetera virtual es un proceso simple y rápido que comienza al descargar una app en un celular. En tres minutos el usuario (cliente o comerciante) accede a una Clave Virtual Uniforme (CVU), que es como se identifica la cuenta. Luego se puede utilizar para hacer múltiples operaciones sin la necesidad de abrir o disponer de una cuenta bancaria.

Lo anterior muestra la necesidad de complementar el mundo físico, donde se apoya la banca tradicional, con la era digital que ya tiene hasta sus propias monedas. “Existen algunos bancos súper fintech friendly porque ven que para conocer el futuro hay que estar en contacto con la gente que lo está creando”, contó Plaza y dejó ver que no son la mayoría.

“En la Argentina –agregó- el desarrollo del mercado financiero representa un décimo de lo que debería ser; en términos de inclusión un buen porcentaje de la población no tiene acceso a ningún tipo de servicio financiero; vemos una necesidad de alianza con el sistema tradicional porque el costo operativo de llegar a nichos marginales es casi imposible para los bancos”.

Aunque ya manejamos el concepto de dinero virtual y el alcance de smartphones creció exponencialmente en la última década, el Covid-19, inesperadamente, impulsó el uso de más herramientas tecnológicas. “Ahora, estamos a un paso de instalar las plataformas de pagos electrónicos como moneda corriente”, señaló Leo Elduayen, director ejecutivo de Koibanx, que registra más de 100.000 usuarios activos en América latina.

“El dinero ya es electrónico, pero no lo es aún la economía. Necesitamos darles medios de movilización y de uso a los saldos virtuales que existen para que sean similares o superiores al uso de dinero en efectivo”, dijo Elduayen que en julio de 2019 implementó la primera billetera virtual sobre tecnología blockchain en Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires.

En Activos mmp, conviven vecinos y comercios e intercambian bienes y servicios usando activos digitales. “El desarrollo apunta a mejorar la situación económica de más de 50.000 vecinos. Cada vez que pagan sus impuestos a tiempo, reciclan, usan transporte ecológico, vacunan a sus hijos, etcétera, reciben activos Marcos Paz. Estos créditos virtuales son depositados en las billeteras virtuales en las cuentas de la app y pueden transferirlos utilizando un Qr. Para poder registrarse deben estar empadronados”, explica.

Los activos son pares al peso argentino y pueden utilizarse en comercios adheridos a la plataforma a cambio de productos de consumo. Una vez recibido el pago, inmediatamente los comercios pueden utilizarlo para pagar a un proveedor o cancelar impuestos, pero no pueden ser cambiados por dinero físico y, a diferencia de las criptomonedas tradicionales, fueron programados para circular sólo dentro del municipio.

“En el mercado fintech hay mucho desarrollado para el análisis de otorgamiento de crédito, pero hay un nicho desabastecido que es el de las cobranzas, de gestionar el cliente que pasó por toda esa experiencia digital, pero que ante un atraso cae en los canales tradicionales de las financieras fintech que no saben cómo abordarlo”, explica Darío Palmero, director de Palmero de Belizán & Asociados.

El estudio, que se dedica desde hace más de 20 años a la gestión de cobranza, detectó que el 49% de la cartera de morosos son millennials. Para acercarse a este segmento, desarrolló una plataforma de autogestión que permite trasladar la cobranza al universo digital, aplicando inteligencia de mercado alimentada con big data y utilización de bots. “Deuda Online es una herramienta para que los clientes puedan normalizar sus deudas de forma dinámica y de acuerdo a sus necesidades; pueden visualizar montos, seleccionar la opción de pago que le resulte más conveniente, abonarla a través de canales digitales, así como solicitar el recibo de cancelación o libre de deuda”, describe Palmero.

Alivio a pymes

La ley de Financiamiento Productivo, promulgada en mayo de 2018, introdujo significativas reformas a la ley de Mercado de Capitales, que apunta a modernizar la normativa financiera. Una de las resoluciones vinculada a la factura electrónica pyme, habilito la negociación de facturas de crédito electrónicas en los mercados de capitales o en plataformas digitales en las cuales los inversores fueran bancos, proveedores de crédito no financiero, cooperativas o mutuales.

“El potencial de esta ley es enorme; las pymes que le venden a las 1436 empresas más grandes de la Argentina tienen facturas de crédito electrónicas que ahora pueden ser descontadas”, destaca Pablo Sanucci, CEO de Invoinet. Hoy hay 120.000 pymes emitiendo facturas de crédito, pero “si el Ministerio de Producción redujera a la mitad o a cero el monto mínimo -$100.000- se incluirían entre 200.000 y 300.000 micropymes más al circuito”.

Aunque cuesta hablar de oportunidades en medio de una crisis sanitaria, lo cierto es que surgieron necesidades que sólo encontraron solución en la dimensión digital. “Las grandes empresas de forma masiva están tomando medidas para dejar de pagar con cheques físicos y aceptar facturas de crédito”, dice Sanucci y asegura que “la Argentina está a la vanguardia a nivel global en el desarrollo de echeqs y factura de crédito digital”.

El alcance del financiamiento al sector privado en la Argentina apenas supera el 10 por ciento del PBI, es bajo en relación a Brasil (60%), Perú (50%) y Chile (110%) según describe Sanucci y plantea que “el ecosistema fintech tiene como desafío proveer herramientas de gestión, cobro y pagos digitales y al mismo tiempo avanzar en herramientas de scoring para facilitar, en colaboración con los bancos, el crédito pyme”.

Tradición vs exclusión

Una encuesta sobre inclusión financiera elaborada por el Banco Central, en colaboración con la CAF –Banco de Desarrollo de América Latina–, reveló que entre 2011 y 2017 las operaciones a través del Mercado Electrónico de Pagos se incrementaron en 574%. Aun así, el informe describe que la penetración de los productos bancarios es baja y destaca que el 34% de empleo informal, representa una limitante para avanzar en bancarización y digitalización financiera.

Entonces, pese a que todo indica que en el futuro cercano el billete dejará de tener un rol preponderante, y por más esfuerzo que se imprima para mermar la circulación física de dinero en el contexto de pandemia, existen situaciones adversas que también emergieron durante el aislamiento.

Con las sucursales de pago cerradas muchas personas no encontraron forma de pagar los servicios que habitualmente cancelan por ventanilla, lo que motivó la habilitación de los locales de cobranza. “Si bien existen canales digitales, el 70 por ciento de nuestros clientes tiene la costumbre de retirar el dinero del banco cuando cobra y se mueve con efectivo durante el mes”, relató Gustavo Gómez, presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Cobranza Extrabancaria de Impuestos y Servicios (Caeceis).

Gómez, que dirige Gire (rapipago), contó que al analizar los hábitos de sus clientes encontraron que “las familias más tradicionales separan el dinero para salud, educación, comida y servicios a principio de mes y prefieren pagar en un local porque les da la sensación de que controlan mejor sus gastos”.

Pero también relató que muchos jóvenes utilizan la ventanilla para cargar su billetera virtual, incluso utilizando tarjeta de débito. Además, apuntó a las retenciones fiscales y cuadros impositivos que “desmotivan la aceptación de tarjetas en los comercios”, dijo Gómez y describió que existe una merma de circulación de dinero físico en lo que son grandes operaciones, pero no en el consumo del día a día.

Aunque se mostró optimista respecto a la evolución del uso de dinero y señaló que “todavía es frecuente incluso en Europa y Estados Unidos”, sostuvo que “todos los sectores vinculados a pagos trabajamos para tener un modelo más compensado entre lo físico y lo digital”.

Fuente: LaNación