El 47% de los argentinos es pobre, vive en la precariedad

El 47% de los argentinos es pobre, vive en la precariedad

Los datos toman otras variables más allá del ingreso.

Precariedad. La medición evalúa las características del trabajo.

El 47% de la población –21 millones de personas- es pobre porque vive en forma precaria, en hacinamiento, tiene problemas de asistencia escolar, precariedad en el empleo o en el acceso a la salud, según estadísticas oficiales. Los más afectados son los más chicos: un 55% de los menores de 18 años en la Argentina viven en esa condición. Este nivel de pobreza no toma en cuenta la insuficiencia de los ingresos monetarios , como sueldos, jubilaciones, prestaciones sociales, honorarios, para comprar una canasta de alimentos y gastos básicos.

Si se consideran los ingresos, el 30,1% -13,6 millones– es pobre por ambas formas: por falta de ingresos y las causas no monetarias. Y el 58,1% de la población –26 millones de personases pobre por insuficiencia de ingresos monetarios o por sus condiciones de vida.

Los datos son oficiales del primer semestre de 2020, del Sistema de Información, Evaluación y Monitoreo de Programas Sociales (SIEMPRO) un organismo que depende de la Presidencia de la Nación. Corresponde a la medición de Pobreza Multidimensional, que complementa la medición tradicional de pobreza por ingresos del INDEC.

La pobreza por ingresos calcula el número de hogares y personas pobres comparando los ingresos con el valor de la canasta total, que incluye alimentos y otros gastos básicos. Para el primer semestre 2020, esa medición arrojó que un 40,9% de la población era pobre.

Medición multidimensional

La medición multidimensional mide la pobreza pero por variables que no son “insuficiencia de ingresos” sino formas de evaluación más amplias de las condiciones de vida.

Esas variables pueden determinar que una persona puede ser pobre por sus condiciones de vida, al margen de sus ingresos. O ser pobre por insuficiencia de ingresos y también por causas multidimensionales. O ser pobre por ingresos y no por las variables más amplias.

Para medir la pobreza multidimensional, por ejemplo, se evalúa la precariedad de los materiales de la vivienda, hacinamiento, condiciones sanitarias deficientes o la ubicación de la vivienda en zona vulnerable. En empleo, se miden las dificultades para acceder al empleo remunerado y la precariedad laboral de los trabajadores. En educación, se toman en cuenta la inasistencia en las edades obligatorias, rezago escolar de los asistentes o los logros educativos insuficientes. En protección social, se mide el déficit de cobertura previsional de los adultos mayores y ausencia de doble cobertura de salud (obra social o prepaga).

Si un hogar presenta privaciones en al menos dos indicadores de distintas dimensiones (por ejemplo vivienda y educación) será considerado en situación de pobreza.

Fuente: Clarín