De Kicillof a bonistas: “La intención no es defaultear, pero la situación es complicada”


Se trata de los BP21, bonos de Ley Nueva York, en dólares, y con vencimiento escalonado: el domingo 26 de enero vence la segunda cuota, fecha que se convirtió en un dead line no solo para el gobierno de Axel Kicillof sino, también, para el de Alberto Fernández.
Entreverado con el tratamiento de la Ley Impositiva, el gobierno bonaerense aceleró en estos días la negociación con los tenedores de ese bono por el cual deberá, en dos semanas, desembolsar casi 250 millones de dólares. “La intención no es defaultear pero es claro que tenemos problemas y la situación de la provincia es muy complicada”, dicen a Clarín desde el staff bonaerense que este lunes, por intermedio de ministro de Economía, Pablo López, apuró las conversaciones con los tenedores.

El ministro quiere escuchar las posiciones y demandas de los bonistas y expone un doble planteo: la intención de no defaultear pero, a la vez, exponer las dificultades de la provincia para cumplir con los pagos. Esa posición se magnificó el fin de semana a partir de declaraciones que el ministro de Economía, Martín Guzmán, hizo a Clarín en las que aseguró que no está previsto auxiliar a la provincia para que pague el vencimiento de fines de enero.

En La Plata aseguran que no hubo un pedido específico a Hacienda y lo sintetizan con otra frase: “No tenemos los dólares pero tampoco, ahora, tenemos los pesos”. Es decir: no se trata de una cuestión de divisas para hacer frente a los pagos sino más estructural.

El planteo, de fondo, es que la provincia no tomará “decisiones unilaterales”: ni con la Casa Rosada, para la que puede ser un problema un default del segundo bono soberano más grande, ni de los tenedores.

En paralelo, Kicillof debe lograr -de modo más urgente- que la Nación le refinancie un vencimiento de 300 millones de dólares de deuda que el gobierno de María Eugenia Vidal tomó, durante la gestión Mauricio Macri con ANSeS: recursos de Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS).

Ese capítulo está encaminado, según dicen en LaPlata, pero sigue abierta la cuestión de los privados del 26-E, el capítulo delicado que aparece en el escenario inminente de Kicillof.

En noviembre pasado comenzaron las conversaciones informales que se intensificaron luego de la asunción del 11 de diciembre y en enero se aceleraron. Casi sin margen temporal, López en permanente on line con Kicillof, explica la situación bonaerense y espera respuestas. “Convocamos a los tenedores de ese bono y estamos conversando”, apuntan en La Plata.

El antecedente cercano. A días de asumir, el gobernador tuvo que hacerse cargo de un vencimiento de Letras por 5.500 millones de pesos. “Salimos al mercado y conseguimos fondos a tasa más baja que la que estaba tomada esa letra”, explicaron.

La Ley de Emergencia bonaerense, que facultó al gobernador a iniciar conversaciones sobre la deuda, también lo autorizó a endeudarse por el mismo monto de los vencimientos que la provincia tiene entre enero y marzo: unos 75 mil millones de pesos.

Con bonistas, López habla de “tierra arrasada” y de las complicaciones que tuvieron, apenas asumieron, para “pagar salarios y aguinaldo”.

“Dejaron 33 mil millones pero eso lo lograron porque pospusieron el pagos a proveedores, por lo que hay deuda en todos los organismos, y por otro lado anticiparon el cobro reteniendo Ingresos Brutos. En estos meses, va a ser menor la recaudación de ese impuesto”, explicó un funcionario bonaerense.

Proponen estirar el pago a mayo de este año

Son los BP21, bonos de Ley Nueva York, en dólares, y con vencimiento escalonado: el domingo 26 de enero vence la segunda cuota, fecha que se convirtió en un dead line no solo para el gobierno de Axel Kicillof sino, también, para el de Alberto Fernández. “La intención no es defaultear pero es claro que tenemos problemas y la situación de la provincia es muy complicada”, dicen a Clarín desde el staff bonaerense que este lunes, por intermedio de ministro de Economía, Pablo López, apuró las conversaciones con los tenedores. El ministro quiere escuchar las posiciones y demandas de los bonistas y expone un doble planteo: la intención de no defaultear pero, a la vez, exponer las dificultades de la provincia para cumplir con los pagos.

El planteo, de fondo, es que la provincia no tomará “decisiones unilaterales”. En una solicitada que se publica hoy el gobierno provincial anuncia que pedirá el consentimiento de los bonistas para “liberar a la Provincia de ciertas obligaciones de corto plazo aplazando hasta el 1 de mayo de 2020 la fecha de pago prevista para el 26 de enero”. Se trata de los bonos con vencimiento en 2021 y lo que solicita Kicillof es incorporar enmiendas en sus términos y condiciones.

Fuente: Clarín