Crónica de una crisis anunciada

La semana económica del 22 de abril comenzó como su clima; fresca, sin mayor nubosidad y con bajos niveles de humedad. Sin embargo, todo eso cambio el miércoles 25, cuando las nubes se posaron sobre la city porteña y la gestión economica de Maurico Macri vivio su día más oscuro.

Por Gastón Vai

La calma que antecede la tormenta

Si bien ya veníamos golpeados por la rueda internacional nefasta que experimentaron los papeles argentinos el Jueves Santo en Wall Street, el comienzo de la semana local vino acompañado de caídas en la bolsa de buenos aires, pero con un tipo de cambio relativamente estable.

Por lo visto, la respuesta de los mercados a las medidas presentadas la semana anterior por el poder ejecutivo no fueron bien recibidas. Era de esperar; controles de precio, tipo de cambio fijo, multas exorbitantes a empresarios que dejaran de abastecer, parecía una historia ya superada.

En fin, creímos que lo peor ya había pasado, y así fue como el martes 23 paso sin pena ni gloria, con la incertidumbre a la que lamentablemente ya nos hemos acostumbrado.

El día más oscuro

El miércoles 23 llego como un baldazo de agua fría. Los títulos de renta fija en moneda dura caían casi un 10%. Bonos que pagan amortización en menos de 15 días tenían demanda inexistente. Había terror entre los operadores del mercado local, mas no en las calles angostas del microcentro donde los ahorristas no fueron en manada corriendo hacia los bancos.

Nadie tenía una idea clara de que pasaba, ¿le soltaron la mano los mercados? ¿Es el efecto Cristina? ¿Es una caída general de mercados emergentes? ¿La deuda de corto plazo no debería estar garantizada por los flujos del FMI? La respuesta a todas estas preguntas: Si (con alguna salvedad).

Le soltaron la mano los mercados

Efectivamente, las medidas presentadas por el gobierno no fueron bien recibidas por un simple motivo, fueron improvisadas y ningún miembro del gabinete actual cree en su efectividad. Las mismas solo buscaban calmar los humos hasta el proceso electoral. Quisimos mostrarle al mercado que teníamos poder de fuego y leyeron nuestro bluff.

Es el efecto Cristina

También, la situación endeble del gobierno le da cada vez más fuerza a una posible candidatura de la ex presidenta. Si esto fuera un episodio de House of Cards, creeríamos que la situación actual no es más que un acting para que la ex mandataria se presente y que de esta manera la polarización le dé la ventaja al oficialismo. Lamentablemente para el lector, no creo que todo esto esté fríamente calculado y somos más bien un barco con el timón roto.

Es una caída general de mercados emergentes

En parte, si bien el miércoles fue negro para todos los mercados emergentes, la Argentina responde exponencialmente a estos movimientos, y cuando una brisa pasa por el mundo nuevo, localmente nos llega un huracán. La situación no cambio mucho desde octubre del 2018, lo que nos destruye es la volatilidad continua, dicen en las mesas.

La deuda de corto plazo no debería estar garantizada por los flujos del FMI

Eso dice la teoría, pero cuesta entender cómo es posible que un bono que vence en octubre del 2020, rinda un 30% en dólares punta a punta. En la práctica, sin embargo, vemos algo diferente. El poder de fuego del gobierno está absolutamente limitado y por más reservas y desembolso que haya, aplicarlos de manera previsibles solo fomenta el drenaje y extiende la agonía.

Jueves de esperanza

El jueves 25 por la mañana el horror ya era incontenible. Los bonos nuevamente caían 8% y sus rendimientos estaban muy por arriba de los niveles de default. El mercado ya descontaba una restructuración forzosa. De un momento para el otro, apareció la caballería de ANSES y compañía y todo cambió.

Los títulos públicos terminaron positivos, con una variabilidad intradiaria mayor al 10%. El tipo de cambio cedió ante la intervención del banco central.  El día bisagra había terminado como debía. No creo que sea el últimos antes de las elecciones.

Viernes incierto

La semana termino como empezó, sin mayores novedades, con un mercado que se fue oscureciendo a lo largo de la jornada y con un tipo de cambio en alza, el lunes será interesante.

¿Que nos depara el futuro próximo?

Casi con total certeza, mucha incertidumbre hasta bien veamos quienes serán finalmente los candidatos a presidente y podamos dejar de especular con supuesto tras supuesto a la hora de hacer un análisis. En términos económicos, probablemente, experimentemos mas de estas mini crisis durante los próximos meses.

Ahora bien, es indispensable que el gobierno defina su estrategia económica, política y comunicacional para que veamos resultados positivos. En primer lugar, es necesario alinear a las tropas propias de la coalición Cambiemos para que todas empujen en una misma dirección. En segundo lugar, cumplir con el plan anunciado para demostrar credibilidad.

Las autoridades económicas tienen que mostrar poder de fuego. Exhibirle al mercado que tanto el banco central como el tesoro pueden sostener su postura sin dejarse correr. Salir a comprar deuda barata es una manera. Si el gobierno sabe que la va a pagar, recomprar títulos públicos a precio de remate es un gran negocio para las arcas públicas.

Finalmente, (y lejos de ser un experto en el tema) deben coordinar la comunicación oficial. Muestran con vergüenza la intervención de la ANSES cuando deberían exponerlo como un gran negocio para los jubilados. Anuncian un plan económico con un video casero y de poca credibilidad.

A fin de terminar esta nota con algo de optimismo, para aquellos intrépidos que decidan seguir apostando por la Argentina, si los planetas se alinean y contamos con bastante suerte, existen grandes posibilidades de negocios con rendimientos astronómicos. Lo único relevante es que seamos conscientes de los riesgos y nos ajustemos el cinturón para los próximos meses, hasta que el sol vuelva a brillar y los pozos de aire, se terminen.