Créditos privados: la morosidad más alta desde 2005

La morosidad del crédito al sector privado escaló hasta 4,7 por ciento en julio. El impacto recesivo de la política económica sobre la capacidad de repago de las empresas y las familias se tradujo en un incremento de 2,4 puntos porcentuales en un año, lo que representa una escalada del 106 por ciento en doce meses.

El marcado deterioro acumulado ante el desplome en las ventas y la pérdida de ingresos dejó al indicador en su nivel más elevado desde finales de 2005.

Las cifras publicadas en el Informe sobre Bancos del Banco Central se mantienen, sin embargo, alejadas de los guarismos exhibidos tras el estallido de la convertibilidad. Un informe de la autoridad monetaria publicado advertía en diciembre de 2018 que el 20 por ciento de la población con menores ingresos exhibía niveles de mora de hasta 10 por ciento.

El reporte publicado por el BCRA ofrece una radiografía del sistema bancario hasta julio, antes de la volatilidad financiero que se desató tras las PASO.

Como resultado de la corrida cambiaria, el default de los bonos de corto plazo, el anuncio de reestructuración de la deuda y el restablecimiento de los controles de cambios, los depósitos en dólares retrocedieron 9483 millones de dólares en 20 días. Previo a esa corrida financiera y cambiaria, el incremento en la irregularidad de los préstamos estuvo liderado por las crecientes dificultades que experimentan las empresas, entre las cuales el nivel de morosidad alcanzó al 4,6 por ciento en julio. Esa cifra es 3,3 puntos porcentuales superior a la observada doce meses atrás (1,3 por ciento) y expresa una escalada del 253 por ciento. Empresas industriales y firmas comerciales figuran entre las más afectadas.

Entre los individuos, el impacto de la pérdida de empleo, el deterioro en las condiciones laborales y la aceleración inflacionaria redundaron en un incremento de la morosidad hasta situarse en 4,8 por ciento durante julio.

El alza de 1,3 puntos porcentuales representa una suba del 37 por ciento. Investigaciones realizadas por el BCRA a finales del año pasado reconocen que “la calidad de la cartera crediticia del sistema comenzó a deteriorarse (partiendo de niveles históricamente bajos) desde fines de 2017” e indica que la “tendencia se acentuó desde mediados de 2018”. 

Página/12