Condiciones monetarias globales alimentan subas de activos financieros

Condiciones monetarias globales alimentan subas de activos financieros. Con marchas y contramarchas, los conflictos comerciales y políticos globales siguen siendo los drivers fundamentales de movimientos en precios de los activos financieros.

“Por un lado, un escalamiento en disputas comerciales y de pagos pueden limitar el crecimiento económico mundial y afectar negativamente esos precios, y por el otro, la nueva etapa de acomodamientos monetarios de los principales Bancos Centrales empujan en el sentido opuesto” sostiene el reporte “Monitor Semanal” de QUANTUM.

En el corto plazo

El efecto del segundo supera al primero y así el las subas de precios de los “activos de riesgo” (S&P en récords, con suba de 7% en el último mes) en consonancia con tasas de interés “ultrabajas” de los “activos refugio” (el UST a 10 años debajo del 2% anual y el Bono del Tesoro alemán de 10 años a -0,4% anual).

Sin embargo, la sensibilidad del mercado a desarrollos no anticipados y/o una eventual menor adaptación monetaria a la incorporada en precios debe considerarse al momento de definir posicionamientos financieros de corto plazo.    

El gráfico que sigue muestra la evolución reciente de la tasa de política monetaria de EE.UU y el UST10 en términos reales y el S&P.

Condiciones monetarias globales alimentan subas de activos financieros

Desde principios de junio de este año, el UST10 está por debajo de la tasa de política. Sin embargo, el S&P sigue manteniendo la tendencia al alza, una lectura de mercado opuesta a la que hubiese sido en el pasado ante eventos   similares de expectativa de menor nivel de actividad/recesión. De hecho, en una reciente encuesta realizada por Citi Research, el 56% de los inversores estiman con probabilidad superior al 30% que EE.UU entrará en recesión en los próximos 12-24 meses.

¿Una posible recesión en 2020?

Desde hace algunos días vemos la tasa nominal del UST a 10 años por debajo del 2% anual y una curva de rendimientos invertida en EE.UU que refleja cierto “flight to quality”.

En este contexto, el mercado está descontando que la Reserva Federal decidirá entre 2-4 bajas de tasas entre julio 2019/julio 2020, una reducción de 2,25-2,5% actual a 1,25-1,5%.

Ello es reforzado por las señales de sesgo de política monetaria relajada en la zona del Euro y acompañado por otros bancos centrales de países con gravitación financiera. La visión generalizada es que las tensiones comerciales no derivarían en escaladas sustanciales.

En este contexto, la reorientación de determinados flujos financieros se extiende a activos, incluyendo monedas de países emergentes, que en este caso se apreciaron respecto al USD más del 7% en el último mes.

Los inversores son positivos con América Latina

Los inversores son positivos en particular con Brasil y la posibilidad de aprobación de la reforma previsional, mientras que en Argentina, atraídos por potenciales altos rendimientos, están siendo creciente, aunque cautelosamente, constructivos.

Manteniendo la visión

En el mediano plazo, los efectos de las tensiones comerciales/geopolíticas predominen sobre los de la liquidez, nos preguntamos dónde están los riesgos potenciales y sus efectos.

En ese sentido, si la economía de EEUU diese señales de fortaleza inherente y/o las tensiones comerciales y otros conflictos geopolíticos aflojasen, se revertirían o moderarían las expectativas de menor crecimiento económico o recesión.

En consecuencia se reduciría la expectativa prevaleciente de mayor relajamiento monetario. Hoy, la visión prevaleciente de los operadores de fondos, parece más lanzada que la cautela de los funcionarios de la Reserva Federal.

Por otro lado, si el conflicto comercial mundial se profundizase y hubiese un impacto de las restricciones comerciales sobre la tasa de inflación de EE.UU pese a la desaceleración del crecimiento, también se cambiaría el sesgo a la baja de tasas de interés.

Por el momento, la probabilidad de ocurrencia de este escenario no es elevada y está parcialmente neutralizada por potencial debilitamiento de las monedas de países afectados. En el mediano plazo, esto podría alterarse.