Blockchain: Aspectos legales y contexto regulatorio en Argentina

Por Leo Elduayen, CoFounder & COO de Koibanx

Los reguladores muchas veces cometen el error de regular tecnologías, en lugar de regular usos y sus principios. Un ejemplo es la firma digital.

Hoy en día tenemos firma electrónica avanzada, firma en Blockchain, firma electrónica certificada en Blockchain, pero ninguna cuenta con la validez jurídica de la firma digital. Esto es así, a pesar de contar con elementos técnicos y de seguridad iguales o hasta incluso superiores, gracias a los avances tecnológicos. El regulador debe enfocarse en crear regulaciones que no se vean obsoletas con el paso del tiempo, o al menos no de manera tan asidua. La tecnología inevitablemente avanza a una velocidad diferente, lo que debemos prever es como regular usos  independientemente de la tecnología que usen.

Educación

Antes que todo los entes reguladores deben educarse. Es siempre el primer paso y la base de todo. Argentina tiene algunos buenos ejemplos en este sentido. Por caso, la mesa de innovación del BCRA o ahora el Task-Force Fintech de la CNV. Una vez que los reguladores realmente se educan no solo teórica y académicamente sino que también conversando con y entendiendo los problemas y beneficios que le trae a las empresas, los usuarios y sus clientes, es que realmente podremos tener regulación sentida y aplicada en la materia.

Marco Regulatorio

El marco regulatorio debe contemplar principalmente dos cosas. En primer lugar, realmente efectuar el debido análisis de costo-beneficio que se busca impulsar con las políticas públicas. En definitiva, nuestro sistema legislativo no es otra cosa que el conjunto de incentivos y castigos que buscamos promover en nuestra sociedad. En un contexto en dónde surge una tecnología que permite resolver una cantidad de problemas financieros y de manejo de dinero que tenemos, qué decisión deberíamos tomar como regulador? Prevenir su florecimiento porque incumplen con normas de prevención de lavado ya fuera de práctica?

Por otro lado, el segundo punto que precisamos desde nuestro marco regulatorio es certeza jurídica, entendiendo la certeza como el conocimiento claro y seguro. Si esta tecnología nos permite resolver un montón de los problemas financieros con los que nos encontramos hoy en día, pero no hay conocimiento claro y seguro sobre las consecuencias de utilizarla (penal, fiscal y comercialmente) o si el mismo cambia a gusto del regulador de turno, tampoco podremos explotar los beneficios que estas tecnologías traen consigo.