Blackrock: como 1969, pero ‘con diferente curva’

El aplanamiento de la curva de tipos en EEUU se ha convertido en uno de los debates más importantes entre expertos, economistas y medios. El aplanamiento y la posterior inversión de la curva suelen predecir de forma casi infalible la llegada de una recesión tal y como ocurrió en 1969 (y otras ocho veces). Hoy, la situación se asemeja mucho a la del 69, sin embargo el final puede ser muy diferente.

Jeffrey Rosenberg, estratega jefe de renta fija de Blackrock, cree que existen muchos paralelismos entre el escenario económico presente y el de finales de los 60: “La inflación se encontraba avanzando después de un periodo prolongado sin alcanzar el 2%”.

“El desempleo se mantuvo durante un largo periodo a la baja y cayó del 4% mientras que la economía recibía un fuerte empujón por los estímulos fiscales”, explica el estratega de la firma de inversión.

El estímulo fiscal llegó en la parte final del ciclo, algo que también puede estar ocurriendo ahora. Esta ayuda del gasto público sobrecalentó la economía, los precios subieron con fuerza y la Reserva Federal actuó con agresividad subiendo tipos, lo que desembocó en una inversión de la curva de tipos: los tipos de interés del bono del Tesoro a dos años era superior al del bono a diez años.

Hoy es diferente. A pesar de todos estos paralelismos, la historia hoy es bien diferente para este analista de renta fija: “El aplanamiento de la curva ha sido el resultado del programa de estímulos de la Fed y de otros bancos centrales que han comprimido la prima de plazo de los bonos”.

Cuando la inversión de la curva vaticina la llegada de una recesión, es porque la incertidumbre y el pesimismo por el futuro a más corto plazo de la economía tensan los mercados monetarios y con ello los tipos a corto plazo. Los inversores tienden a buscar mayor seguridad cuando se muestran pesimistas respecto al futuro y esto lo pueden encontrar en los activos seguros a mayor plazo (que se pueden mantener en cartera hasta su vencimiento con un cupón considerable), lo que mantiene relativamente estables o la baja los rendimientos de estos bonos.

La diferencia entre los intereses a corto y a largo plazo se estrecha, porque además este proceso suele coincidir cuando la política monetaria se encuentra en un ciclo restrictivo, es decir, en plena subida de los tipos a corto plazo por parte de los bancos centrales, según señalan los economistas de la Fed. Este proceso desemboca en una reducción de la prima a plazo (la prima que se paga por prestar el dinero un mayor tiempo con el riesgo que conlleva).

Sin embargo, en esta ocasión la reducción de la prima de plazo es más por el efecto de los programas de estímulo de los bancos centrales que por la pérdida de confianza en el futuro inmediato.

No hay signos de recesión. Por otro lado, no existe un riesgo real de que la inflación se desboque, al menos al nivel que se pudo ver a finales de los años 60. “Hoy, la inflación se encuentra muy por debajo de su objetivo en Japón, mientras que en EEUU sólo sube de forma modesta. La innovación tecnológica, la globalización y el envejecimiento de la población sugieren que la probabilidad de ver una inflación creciente es baja”.

Por último, Rosenberg cree que no existen signos que anticipen la llegada de una recesión (salvo el aplanamiento de la curva que esta motivada por la intervención de los bancos centrales) según las últimas previsiones publicadas por Blackrock.

Fuente: El Economista, España