Beldi: El nuevo Gobierno manda mensajes de acercamiento al FMI

“Lo cierto es que el mercado sigue desorientado y la mejor manera de saber que piensan del dólar es mirar las cotizaciones de fin de mes”

Por Luis Beldi

Martín Guzmán, el nuevo ministro de Economía, parece caminar sobre campo minado. Está en una encrucijada. Los dólares que tiene más a mano son los USD 5.700 millones que no desembolsó el FMI en tiempo y forma, por el fracaso del anterior Gobierno en el cumplimiento de las metas.

Como no puede descartar un sólo dólar, fue ambiguo en la mención del organismo internacional y dio a entender que, con su política económica no podría haber acuerdo, aunque sin descartarlo totalmente. “Bienvenido sería ese dinero”, dijo en una parte de la conferencia de prensa.

Pero también tiene en la lista de espera, algo que agradará al FMI y que hasta el miércoles pasado era una certeza: llevar el dólar mayorista a cerca de $ 67 y aplicar más retenciones al campo y aumentar el gravamen a los exportadores que actualmente está en $ 4 por dólar. A los técnicos del Fondo les encanta esta medida porque licuará todos los pasivos del Banco Central.

Pero la devaluación, es un anuncio que todavía no puede hacer, porque la suba del dólar, aún con aumento de retenciones, tiene poder inflacionario.

La recaudación que necesita para llevar a cabo la otra parte del plan económico, la de los gastos, le reclama a gritos impuestos más altos porque si no deberán salir a endeudarse, algo que tienen vedado por el propio mercado.

Esta idea, que estaba definida y, por ahora, quedó en suspenso hizo que el viernes el dólar a fin de diciembre cerrara a $ 66,85. Había “inside information” en los compradores de los 323 contratos que se hicieron ese día en el MATBA – Forex y representaron 70% del monto negociado.

En el fin de semana, se pospuso el anuncio. Antes creían que la medida se iba a aplicar antes que termine diciembre.

Por eso el dólar futuro en dos ruedas perdió 7,47% y bajó más de 4%.

La conferencia de prensa no dejó seguridades, porque tampoco se descartó terminantemente un desdoblamiento del mercado cambiario, y se afirmó que continuaría el cepo.

Lo cierto es que el mercado sigue desorientado y la mejor manera de saber que piensan del dólar es mirar las cotizaciones de fin de mes. Para agosto, el dólar en un día bajó $ 4 de 86 a 82. Esto significa que quienes apostaron a ese valor, creen que la divisa subirá a un ritmo de casi 4% mensual. Y razón no les falta, porque otra de las ideas es actualizar el tipo de cambio un poco por debajo de la inflación para evitar retrasos.

El problema, es que en el propio Gobierno las grandes decisiones en las medidas de fondo no están acordadas. Faltan detalles que hacen al éxito o al fracaso de lo que hagan. Cualquier equivocación derivará en suba de los dólares alternativos y de la inflación. Y si hay control de precios, si no hay inflación puede haber desabastecimiento. El primer dilema de Guzmán es hacer que la gente vuelva a creer en el peso y para eso el dólar debe estar quieto en todas sus formas. Si el peso no es querido, la idea de poner plata en el bolsillo de la gente, puede disparar más la inflación