Beldi: Con qué bono se puede ganar casi 150% en dólares

Todas las medidas que se tomaron favorecen a los acreedores y no están a contramano de lo que pide el FMI. Ellos disfrutan los impuestazos y todo lo que sea aumentar la recaudación porque de allí cobrarán sus acreencias.

Por Luis Beldi

Sin querer y recurriendo a las recetas de muchos Gobiernos que fueron catalogados como neoliberales, Alberto Fernández ganó la confianza del mercado. En eso se parece a Mauricio Macri. Uno impuso un tarifazo y el otro un impuestazo.

Alguien recordó que Fernando de la Rúa empeó con un impuestazo y le fue mal. Pero los memoriosos le retrucan que el ex presidente radical no tuvo un aumento del consumo con esa medida, como lo puede tener Alberto Fernández.

Los acreedores ven que solo un tercio del aumento de la recaudación, costarán las medidas de subsidio a jubilados, trabajadores y Pymes. El resto es dinero que alienta el pago de la deuda.

El Gobierno no se ha mostrado como defaulteador o enemigo de los deudores. De hecho, el Bonar 2020 que vence el 8 de octubre, hasta hace una semana tenía una tasa de retorno de casi 270% porque su paridad estaba en 36%. Ahora con una paridad de 48% rinde 188%.

Por eso los inversores le ponen unas monedas a este bono que paga un cupón de 4% el 8 de abril y que, comprado a este precio permite ganar más de 10% en dólares en poco tiempo y vence definitivamente el 8 de octubre próximo. Si alguno de los que lo compró ahora, logra cobrarlo, ganará casi 150% en dólares.

El riesgo no es tan grande, porque con los intereses de abril recuperan una parte de lo invertido y el precio está cerca de lo que vale un bono defaulteado. A lo sumo, saldrán hechos. Por eso apuestan.

No son pocos los que ven la posibilidad, porque la recompra por parte del Gobierno es viable y dejaría a la Argentina en mejores condiciones para renovar el resto de la deuda. La Argentina llegaría invicta a esa fecha en materia de cumplimiento de la deuda.

La duda, es el precio del dólar. La reacción del campo es un dato que está en el aire porque no se sabe si el Gobierno, para evitar complicaciones, le mejorará el tipo de cambio furtivamente o aguantará ajustándolo por debajo de la inflación en los próximos seis meses para no alimentar la inflación y dejar que prospere su plan de incrementar el consumo.

Los inversores celebran. Saben que este esquema no es eterno. El cepo no puede ir más allá de los seis meses y los aumentos de salarios y jubilaciones a fuerza de decretos, tampoco.

Hoy la Argentina es una moneda en el aire que no se sabe de qué lado caerá. El Gobierno busca aliento por seis meses. Sabe que ninguna de las medidas que tomó puede ir más allá porque se volverá a la historia de fraguar importaciones para hacerse de dólares a precios oficial y que pueden regresar las triangulaciones en las exportaciones para evitar las retenciones. El dólar más alto, siempre tienta a buscar al más barato y en la Argentina hay una estructura montada que abarca gente de aduana, jueces con recursos de amparo y guardianes ciegos en las fronteras.