Arranca en mayo el tiempo de descuento para evitar recaer en default

Más allá de los progresos que el Gobierno logró en su estrategia para rediscutir la deuda que el país acumuló en los últimos dos años con el FMI, y del marco que estas coincidencias dan a la discusión en ciernes con los bonistas privados, para los inversores hay un mes que se mantiene como posible punto de quiebre: mayo.

No es por la fecha límite del 31 de marzo que el Gobierno fijó como tope para culminar la reestructuración y no se debe tampoco a que viene avanzando con algo de demora en ello, aunque en la últimos días parece haber acelerado hasta para quedar en condiciones de borrar ese retraso.

Se trata de un horizonte definido mucho más pragmáticamente: hasta ese entonces alcanzan las divisas con que la administración Fernández cuenta hoy para seguir honrando los vencimientos de deuda en dólares que aún no reprogramó.

En la medida en que vaya consiguiendo más, se presume por la vía la compra de reservas por parte del Banco Central (BCRA) podría correrse y llegar hasta septiembre.Mientras tanto, mayo seguirá marcado en el calendario del mercado.

La revisión de la planilla de vencimientos que afronta el Gobierno se hizo más intensa en los últimos días, en especial desde que el ministro de Economía, Martín Guzmán, planteó en el Congreso un esquema de “sustentabilidad” que, en los hechos, estira plazos de pago al plantear un sendero fiscal laxo. “Si lo del primer Macri era gradualismo, lo que presentó Guzmán califica de hipergradualismo”, graficó el economista Iván Carrino tras esa ponencia.

Esa presentación, y el respaldo conceptual que recibió del FMI luego, convenció al mercado de que habrá una propuesta más agresiva de reestructuración, lo que eleva la chance de volver a caer en default.

“Si se alarga la negociación -lo que se juzga muy probable, dado que Ucrania (con quita del 20%) tardó siete meses-, la Argentina enfrenta el riesgo de repetir esa situación. La clave estará en la capacidad que el BCRA muestre de transformar en reservas el excedente comercial, porque está visto que, en tal caso, encontrarán la forma de que se las preste al Tesoro para que pague deuda”, apunta Fernando Marull, de FMyA, explicando una evaluación del mercado que el presidente del BCRA, Miguel Pesce, reconoció como “posible” aunque aclarando que le asignaba “bajas chances”. “Se va a hacer una oferta consistente y hay altas posibilidades de que los acreedores la acepten, pero eso depende de la voluntad de terceros. Alguna posibilidad de que la rechacen existe”, dijo.

“Lo que el mercado evalúa es que luce difícil que el Gobierno llegue a fin de marzo con una propuesta aceptada. Ahí empieza a sacar cuentas y aparecen las especulaciones sobre qué harán con los vencimientos que vienen”, explica Alejandro Kowalczuk, director de Argenfunds.

Las cifras las recordó Marull en un informe: el Tesoro termina febrero contando con US$2600millones, de los US$4500millones que le pidió al BCRA en diciembre. Pero en marzo tiene que pagar US$706 millones y en abril otros US$912millones, por lo que a fin de se mes llegaría con US$1000millones y pocas semanas después vencen cerca de US$3322 millones, incluyendo Club de París (US$9000 millones), intereses al FMI (US$400 millones) y el Bonar 2024. “El del Bonar 24, con ley argentina, es un vencimiento por algo más de US$1600 millones. Es lo que genera temor a otro reperfilamiento si no hubiera acuerdo para postergar los pagos con organismos o por su efecto sobre las reservas netas, si se paga con ellas”, traduce Fernando Baer, de Quantum Finanzas.

La evaluación toma en cuenta que Guzmán varias veces dijo que seguirá honrando los pagos de deuda en dólares hasta que se resuelva el canje; la última tras anunciar como excepcional la postergación compulsiva del pago del Bono Dual (AF20).

Tomando en cuenta ese cronograma, no en vano el ministro intenta llegar a un acuerdo con el FMI y planteó ya dos veces la necesidad de replantear también el pasivo con el Club de París, deuda casi duplicada en 2014 por uno de sus antecesores, el actual gobernador Axel Kicillof. Vale recordar que la Argentina debía US$4955 millones a ese organismo y tras esa gestión -con aval de Cristina Kirchner- sumó otros US$1192 millones por intereses impagos y US$3633 millones por punitorios, todo además pactado a tasas del 9% anual.

A todo eso hay que agregar los elevados vencimientos de deuda en pesos, muchos más elevados que los comprometidos para el pago, finalmente postergado, del Dual. “La pregunta es por qué creer que van a cumplir cuando no pagaron eso, por mucho que hayan hablado de una ‘excepción’. El rendimiento de 31% que da hoy el Bogato20 (A2M2), que vence el 6 de marzo -y supone una tasa nominal anual del 1417%-, habla por si solo y dice que el mercado teme que vuelvan a reperfilar”, apunta Kowalczuk, que agrega a esas dudas el resultado de la última licitación de Lebad, que, para un vencimiento total de letras por $23.576 millones, apenas logró refinanciar $3600 millones .

Fuente: La Nación