Apple lo hace de nuevo: apuesta por Wi-Fi 6 y relega el G5

Pasaron 20 años desde que Steve Jobs se enfrentó a la audiencia con un hula hula y presentó su nuevo dispositivo iBook, lo que se leyó en ese entonces como una versión de la iMac portable que, sorpresa, venía con conectividad inalámbrica Wi-Fi. Eran los inicios de la conectividad inalámbrica y Apple ya estaba apostando de lleno en la tecnología. Luego, llegaron los iPod y los iPhone donde, desde el software, Apple privilegia la conectividad Wi-Fi.

En 2014, cuando lanzaba el iPhone 6, algunos medios alertábamos que la compañía estaba incorporando Wi-Fi Calling, una tecnología que, hasta la fecha, parecía no tener demasiado desarrollo. Más tarde, la voz sobre Wi-Fi empezó a desarrollarse y hasta fue lanzada por una buena cantidad de operadores en la región.

La historia con las tecnologías móviles en Apple es muy distinta a la de Wi-Fi. El fabricante de la manzanita parece ir corriendo siempre por detrás de sus competidores, quizás porque sigue la máxima de no incorporar tecnología hasta tanto el ecosistema esté suficientemente desarrollado y maduro, se conozcan qué bandas de espectro se utilizarán para estos servicios y, quizás también, bajen los precios de los componentes.

Wi-Fi es una tecnología mucho menos costosa que la móvil y, además, más previsible ya que funciona, en general, en las mismas bandas a través de las diferentes versiones de la tecnología e independientemente del lugar del mundo que el dispositivo se encuentre. Las tecnologías móviles, en cambio, están más fragmentadas y, lo que funciona en Europa, no siempre lo hace en América o Asia. Apple intenta crear productos internacionales, que puedan ser utilizados globalmente. Y para que esa experiencia sea posible, necesita de un ecosistema lo suficientemente maduro.

En 2007 se lanzó el primer iPhone, ese que revolucionó el mundo móvil. El teléfono, que se mostraba como una novedad por su tienda de aplicaciones, era 2G. Recién la segunda versión del dispositivo móvil, la de 2008, tendría conectividad 3G. Algo similar ocurrió cuando se lanzó LTE. El primer iPhone en soportar la tecnología fue el iPhone 5 lanzado en 2012, lejos de los primeros lanzamientos de la tecnología en 2009 y 2010.

Esta breve historia de Apple es para dar un contexto y quizás tratar de entender por qué no debería sorprender que el nuevo dispositivo móvil presentado la semana pasada por la compañía no tenga conectividad 5G, aún cuando los operadores de Estados Unidos han lanzado y promocionado la última versión de tecnología móvil. En cambio, la nueva versión del iPhone tiene Wi-Fi 6, la nueva versión de la tecnología alámbrica que se propone revolucionar en velocidad y capacidad. El lanzamiento del primer iPhone con Wi-Fi 6 se produce justo antes de que se apruebe la certificación por parte de Wireless Broadband Alliance (WBA) y al mismo tiempo que compañías como Korea Telekom, SK Telekom, Cisco y Boingo Wireless están haciendo pruebas de la tecnología.

Apple, históricamente, se ha decantado por Wi-Fi y aprovechado las tecnologías móviles sólo una vez que estaban maduras, había un ecosistema y, fundamentalmente, podrían ofrecer un beneficio al usuario.

En el caso de la 5G este último tema es primordial ya que, hasta ahora, no se han verificado casos de uso en el que contar con la nueva tecnología móvil sea realmente útil en un smartphone. Las redes 4G actuales, con sus versiones LTE-A, son particularmente rápidas en velocidad —más en mercados de alta penetración de iPhone como los Estados Unidos— y la diferencia de tener o no un teléfono con 5G, quizás, no sea notoria.

El caso es que Apple no pretende subirse a la ola de sus competidores —que sí han lanzado teléfonos 5G— y busca diferenciarse por otro camino. Un camino que siempre persiguió y que no parece cambiar ahora: el de los servicios.

En otras notas hemos explicado que la diferenciación en el hardware es cada vez menor —y que Apple parece estar llegando siempre tarde a las pocas innovaciones— y que, al menos en el mundo smartphone, no había mucho espacio para crecer. En el que sí hay espacio de crecimiento es en el software, y por eso la última presentación de Apple se enfocó mucho más en lo que podían ofrecer en ese sentido.

Los nuevos teléfonos sorprendieron, además, por un precio más accesible —o, al menos, no más caro que la versión anterior del mismo equipo—, diferenciándose de los estándares elevados a los que nos estaban acostumbrando los fabricantes de dispositivos. Quizás, y solo quizás, esto se deba, justamente, a que la compañía decidió no incorporar módulos 5G, lo que encarecería el dispositivo. Cabe recordar que recientemente anunció la compra del área de chips de Intel, lo que se lee como una estrategia de desarrollar su chip 5G propio, pero, mientras tanto,Apple parece no estar dispuesto a encarecer un equipo por una tecnología que, todavía, no tiene mucho que ofrecer para sus usuarios.

El lanzamiento del último iPhone y sus características se explica muy bien en un contexto en el que se observa una caída en la venta de smartphones y una tendencia de los usuarios por un recambio más lento de sus dispositivos. Con precios más accesibles y un foco puesto exclusivamente en los servicios, Apple intenta ganar espacio en el mercado. Su estrategia está dando sus frutos aún antes del lanzamiento del iPhone 11: la compañía registró un crecimiento del 13 por ciento anual en su último reporte de resultados, a contramano de los ingresos por productos que cayeron por la baja en las ventas de los dispositivos.

TELESEMANA