Las cúpulas porteñas: experiencia que apasiona a turistas

Las cúpulas se disfrutan con sólo alzar un poco la vista mientras se camina por las calles de la ciudad de Buenos Aires.

Pero casi 10.000 personas por año se atreven a las alturas para apreciar más de cerca esas enormes construcciones de estilos y colores diferentes, símbolo inequívoco de la modernización porteña de finales del siglo XIX y principios del XX. En su mayoría están ubicadas en el micro y macrocentro, pero cualquier barrio de la ciudad ofrece, de tanto en tanto, una maravillosa cúpula para el sosiego visual del caminante desprevenido.

Un ejemplo de las cúpulas más emblemáticas del centro porteño es el mirador de la galería Güemes, que recibe a miles de visitantes al año para tener una vista de la ciudad desde las alturas, y que permite observar a poca distancia la cúpula de la Catedral Metropolitana, cubierta de cerámica, y las cuatro cúpulas que coronan los edificios de Diagonal Norte y Florida.

Desde hace un año, la ciudad ofrece visitas a bares en miradores de la Avenida de Mayo, la avenida 9 de Julio y el Bajo porteño, desde donde se puede disfrutar de toda la arquitectura de la ciudad mientras se toma algo en un lugar de lujo con alguna de sus cúpulas vista incluso desde arriba.

El Ente de Turismo de la ciudad cuenta con el programa Rooftops (techos) de Buenos Aires, para ver las cúpulas y la ciudad desde excelentes miradores, a los que se puede acceder de manera gratuita con solo inscribirse, para asistir los jueves, a partir de las 18, en al menos cuatro puntos de encuentro.

 

Fuente: diariodecuyo.com