2018: ¿el punto de inflexión en los mercados internacionales?

* Por el Equipo de Advisory de PUENTE

El 2018 fue un año por demás interesante para los mercados internacionales, en el cual hubo un aumento generalizado en la volatilidad. Al mismo tiempo, EEUU alcanzó un crecimiento en su punto máximo de más del 4% en el segundo trimestre, mientras que las ganancias empresariales de las acciones a nivel global tocaron máximos históricos (16%).  A su vez, el desempleo en EEUU, Reino Unido, Europa y Japón tocó los niveles mínimos de las últimas tres décadas, y se aplicaron estímulos fiscales extraordinarios en EEUU y China.  En cuanto al flujo de capitales global, en términos netos unos USD 63.000 millones salieron durante 2018 de bonos de mercados emergentes, bonos high yield y bonos investment grade de larga duración para refugiarse en su gran mayoría en bonos soberanos de países desarrollados, a los cuales entraron USD 46.000 millones (a bonos del Tesoro americano principalmente). Como si esto fuese poco en la última semana de diciembre se registró una salida de USD 39.000 millones de las acciones globales.

En resumen, 2018 fue un año de ajustes para los activos financieros, en el que se dieron tres correcciones (febrero, octubre y diciembre) en el índice S&P 500, cuando entre 2009 y 2017 esto se había dado también tres veces. En el caso de las acciones globales, el 68% de los 2767 papeles que componen el índice MSCI ACWI acumularon pérdidas de más del 20% desde los picos de finales de enero, provocando una pérdida acumulada de USD 19,9 billones en la capitalización de mercado; casi lo mismo que el tamaño del PIB de EEUU de USD 20,6 billones. Por su parte, el conjunto de bonos del Tesoro americano de larga duración acumularon el año pasado una baja de más de 5% y los bonos corporativos con grado de inversión de media y larga duración otra baja de más de 4%.

En este contexto, las posiciones en efectivo o equivalentes (1,9% de retorno promedio) y en activos privados o alternativos (5% de retorno en promedio) le ganaron en retornos a los bonos y a las acciones globales en conjunto, por primera vez desde 1992.

Estos movimientos se dieron en un entorno de cuatro subas de 25 puntos básicos cada una en la tasa de referencia de la Reserva Federal de EEUU (Fed) y donde el diferencial de rendimientos entre los bonos del Tesoro a diez y dos años toco el mínimo desde 2007, sugiriendo una mayor probabilidad de recesión en EEUU en el mediano plazo.  A esto podemos agregarle la volatilidad asociada a las tensiones comerciales entre EEUU y China, la crisis geopolítica que atraviesa Europa, y las expectativas de desaceleración de la economía global y de las ganancias empresariales para 2019.Es por estas razones que de cara al 2019, luce conveniente tomar una estrategia defensiva para las carteras de inversión. Teniendo como punto de partida el objetivo de proteger el capital, priorizamos el posicionamiento en bonos en dólares de corta duración de emisores de excelente perfil crediticio (Tesoro americano y créditos con grado de inversión), de modo que se pueda construir un flujo de fondos estable que sea relevante al corto plazo, y que permita la reinversión en un contexto de mayores tasas de interés.

Por otro lado, buscando diversificar las carteras y estar menos expuestos a la creciente volatilidad, vemos favorable la inclusión de inversiones alternativas en las carteras. Dichas inversiones se concentran de forma directa en la economía real: private equity, infraestructura privada, real estate privado y deuda privada, y tienen como objetivo generar retornos estables con riesgo moderado, además de una baja correlación a los mercados de bonos y acciones.