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	<title>Bank Magazine &#187; deuda</title>
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	<description>Bank Magazine Argentina</description>
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		<title>Boudou revela los secretos del canje</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Jul 2010 19:53:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>revista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ediciones 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Julio / Agosto]]></category>
		<category><![CDATA[La Revista]]></category>
		<category><![CDATA[Protagonista]]></category>
		<category><![CDATA[Amado Boudou]]></category>
		<category><![CDATA[Canje]]></category>
		<category><![CDATA[deuda]]></category>
		<category><![CDATA[Hernan Lorenzino]]></category>

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		<description><![CDATA[El ministro de Economía, Amado Boudou, junto con el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, y el subsecretario de Financiamiento, Adrián Cosentino, le contaron en exclusiva a Bank Magazine los entretelones del canje de deuda. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-1809" title="Boudou" src="http://www.bankmagazine.com.ar/wp-content/uploads/2010/07/boudou_2.jpg" alt="" width="448" height="300" />&#8220;Ni en el peor momento pensamos en un fracaso&#8221;</p>
<h4>El ministro de Economía, Amado Boudou, junto con el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, y el subsecretario de Financiamiento, Adrián Cosentino, le contaron en exclusiva a Bank Magazine los entretelones del canje de deuda. La estrategia para aislar a los fondos buitre, las dificultades para conseguir fondos en efectivo y el futuro de la economía luego de la transacción, en una entrevista imperdible.</h4>
<p>La reapertura del canje de deuda, una operación anunciada a finales de septiembre del 2008 que naufragó al poco tiempo por la quiebra de Lehman Brothers y la profundización de la crisis, finalmente llegó a su fin. Reflotar la oferta a los holdouts, después que se calmaran las aguas en EE.UU., tampoco fue sencillo. La presentación de la oferta y la documentación necesaria ante los reguladores, un requisito previo a lanzar el canje, tuvo demoras por la salida de Martín Redrado al frente del BCRA y la pelea política que eso desencadenó.</p>
<p>Pero aquél no había sido el último capítulo. <em>“A cuatro días de comenzado el canje y cuando estábamos en pleno road show, nos explotó la crisis griega”</em>, recuerda el ministro de Economía, <strong>Amado Boudou</strong>. El funcionario considera que si no hubiese explotado la crisis europea<em> “el resultado del canje no hubiera sido distinto, pero probablemente no hubiéramos necesitado tanto trabajo para convencer a los inversores más chicos”</em>. La suba del riesgo país para los emergentes impactó negativamente en los bonos argentinos y en los cupones PBI, disminuyendo el valor de mercado de la oferta argentina.<br />
Con viento en contra y mucha incertidumbre entre los inversores, la operación siguió adelante, logrando un nivel de aceptación del 66,8%. La adhesión llegó a los US$ 12.200 millones sobre un total de US$ 18.300 millones.</p>
<p>El subsecretario de Finanzas, <strong>Hernán Lorenzino</strong>, tiene su propia versión en relación con el grado de aceptación: <em>“Si tomamos en cuenta a los fondos buitre que sólo piensan en seguir litigando y al porcentaje que en general nunca se presenta en estas transacciones, quedamos muy cerca de alcanzar el 100% del universo elegible”</em>.</p>
<p>La nota continúa en la Edición Impresa. Recuerde que <a href="http://www.bankmagazine.com.ar/suscripcion/">puede suscribirse <strong>aquí</strong></a><strong>.</strong></p>
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		<title>El Plan Brady: una efímera ilusión para el drama Argentino de la deuda.</title>
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		<pubDate>Tue, 19 May 2009 11:49:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>bankmag</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mayo / Junio]]></category>
		<category><![CDATA[deuda]]></category>
		<category><![CDATA[externa]]></category>
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		<description><![CDATA[Cómo fue la negociación en 1992. Por qué el desahogo duró poco]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-234 aligncenter" title="historia1" src="http://www.bankmagazine.com.ar/wp-content/uploads/2009/05/historia1.jpg" alt="historia1" width="550" height="337" /></p>
<p style="text-align: left;">Cuando Nicholas Brady anunció el plan de reestructuración de la deuda externa de los países emergentes que llevaría su nombre en marzo de 1989, la Argentina transitaba otro capítulo aciago de su historia económica y política: mientras que al gobierno de Raúl Alfonsín el poder ya se le había escurrido de las manos, la economía se aprestaba a experimentar una recesión del 6% y la inflación ascendería a 4924% anual. El PBI per cápita había descendido de 7418 a 2600 dólares en una década.</p>
<p>En el think tank Brookings Institution de Washington, Brady dijo el 10 de marzo de 1989 que había que “asegurar que los beneficios estén a disposición de cualquier nación deudora que demuestre con normas adecuadas de política económica”, además de “renovar las esperanzas del pueblo y los dirigentes de las naciones deudoras para que sus sacrificios den lugar a una mayor prosperidad en el presente y de un futuro libre de la carga de la deuda”.</p>
<p>El mundo en desarrollo cargaba con una deuda de US$ 150.000 millones con los bancos y el plan del secretario del Tesoro de George Bush apuntaba a refinanciarla en un plazo de 17 a 30 años con una quita, a cambio de una garantía similar a la suma renegociada a través de un bono del propio Tesoro con cupón cero.</p>
<p>La Argentina fue el quinto país en ingresar en este esquema luego de México, Costa Rica, Venezuela y Uruguay. El tiempo transcurrido desde el inicio de la negociación hasta el cierre del acuerdo se basó en un factor casi inalterable entre el país y sus acreedores a través de la historia: la desconfianza en la sustentabilidad del crecimiento económico y las reglas de juego.</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">
<p><strong>Hacia el Consenso de Washington</strong></p>
<p>Aun cuando Menem había dejado atrás su imagen de caudillo populista con el plan patrocinado por el grupo Bunge &amp; Born, Estados Unidos quería comprobar si el nuevo presidente podía estar a tono con la estrategia del “Consenso de Washington” que proclamaba la apertura económica, privatizaciones, equilibrio fiscal y tipo de cambio competitivo, entre otras condiciones.<br />
La Argentina no pagaba sus deudas en forma regular desde finales de la dictadura militar y, como otros países latinoamericanos, había sufrido por el bajo nivel de crecimiento y los malos niveles en los términos de intercambio. Cuando ya habían pasado dos hiperinflaciones, Domingo Cavallo llegó para aplicar el plan de convertibilidad y renegociar US$ 28.800 millones a través del Brady, acompañado<br />
en la estrategia política por el abogado Horacio Liendo y en la financiera por el economista Daniel Marx. El tipo de cambio fijo se demoró en ganar admiradores en el exterior,salvo Terrence Checki, el funcionario de laReserva Federal de Nueva York encargado de monitorear de cerca la evolución de estas complejas negociaciones que transferirían ladeuda que estaba en poder de los bancos comerciales a miles de bonistas esparcidos en todo el mundo.<br />
Checki y el subsecretario del Tesoro, David Mulford, fueron los encargados de mediar entre la Argentina y los acreedores privados. El país arrancó ofreciendo dos tipos de bonos (Par y Discount) y ningún pago en efectivo, pero tuvo que presentar una suma inicial de US$ 750 millones y bajar el promedio de pago de 15 a 10 años para que sus acreedores aceptaran. Las negociaciones se sellaron el 7 de abril de 1992 en Santo Domingo, en un hotel donde Marx, Liendo y el tercer negociador, Rafael Iniesta, estaban en un cuarto intercambiando mensajes con los representantes del comité de acreedores. El FMI se comprometía a desembolsar US$ 2945 millones en un programa de facilidades extendidas para apoyar este plan junto con dinero aportado por Japón y EE.UU.– que contenía una quita del 35% del valor nominal y una proyección demasiado optimista sobre la evolución de la deuda: se preveían US$ 60.250 millones para el año 2000 (37.800 millones en pasivos del sector<br />
público y 22.450 millones del sector privado), pero la realidad la triplicó: 120.000 millones del Estado y 58.000 millones de las empresas.</p>
<p><a href="http://www.bankmagazine.com.ar/wp-content/uploads/2009/05/historia2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-235" title="historia2" src="http://www.bankmagazine.com.ar/wp-content/uploads/2009/05/historia2.jpg" alt="historia2" width="219" height="325" /></a></p>
<p><strong>Una euforia efímera </strong></p>
<p>Pero en aquel momento todo era euforia. Mulford, que mantendría su vínculo inquebrantable con Cavallo al punto de proponerle el costoso “megacanje” del 2001, afirmaba: “Me saco el sombrero ante la política económica de Menem y la visión y capacidad de Cavallo para llevar adelante esta exitosa negociación con los bancos”.</p>
<p>Los contratos se firmaron a fin de año en Buenos Aires (así los acreedores pudieron ahorrarse unos US$ 100 millones en impuestos) y en abril del año siguiente se llevaba adelante el canje; el 35% optó por los Discounts y el 65% por los Pares.</p>
<p>La Argentina se encaminaba a ser la niña mimada de la región al regularizar su situación externa y liderar la política de privatizaciones.</p>
<p>Pero la excesiva indisciplina fiscal para un esquema cambiario tan rígido y la fuerte suba del dólar frente a otras monedas a partir de 1995 fueron evaporando los sueños de una solución para la deuda, mientras los indicadores sociales empeoraban. En 1999 el país ya había entrado en recesión y diez años más tarde, ya sin convertibilidad y con un default parcial todavía a cuestas, sigue sin encontrarle<br />
el rumbo a esta pesada carga financiera.</p>
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		<title>En Defensa Propia &#8211; Se generaliza la recompra de deuda y acciones.</title>
		<link>http://www.bankmagazine.com.ar/2009/05/en-defensa-propia-se-generaliza-la-recompra-de-deuda-y-acciones/</link>
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		<pubDate>Mon, 18 May 2009 21:33:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>bankmag</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mayo / Junio]]></category>
		<category><![CDATA[Comisión Nacional de Valores]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[deuda]]></category>
		<category><![CDATA[inversión]]></category>

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		<description><![CDATA[Sin proyectos de inversión alternativos, el sector privado opta por utilizar la liquidez con
otros objetivos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las crisis también traen aparejadas oportunidades, una premisa que parece haber calado hondo en el sector privado. Con la combinación de precios muy bajos de los activos con cotización bursátil, incertidumbre local e internacional, y –según los casos– exceso de liquidez, empresas y bancos aceleraron el rescate de sus propios pasivos o del capital emitido en el mercado.<br />
Con pocas alternativas para desarrollar proyectos de inversión, utilizan la generación de caja para reducir el peso de la deuda (generalmente en dólares) y sostener el valor de sus acciones. “Es la mejor inversión hoy por hoy que el management puede hacer. Ellos analizan los proyectos de inversión y ven qué hacen con su plata para optimizarla. Pero cuando los títulos dan 30% o 40% de retorno, no hay plan de inversión que otorgue eso. Por eso el mejor uso del dinero del accionista es rescatar deuda o darle sustento al precio en el mercado”, explicó Darío Epstein, presidente de Research For Traders y ex director de la Comisión Nacional de Valores (CNV).<br />
Los ejemplos hablan por sí solos. Según el Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), las seis cotizantes que desde el 2008 hasta la actualidad están invirtiendo capital para sostener los precios de sus papeles llevan utilizados un total de $ 936 millones. Banco Macro gastó casi la mitad de ese monto, unos $ 434 millones, mientras que Molinos Río de la Plata ocupa el segundo lugar al recomprar por $ 280 millones. “Nos parece que es un excelente negocio salir a comprar a estos niveles”, le había dicho Jorge Brito, presidente de Banco Macro, a Bank Magazine en la edición de su segundo aniversario.<br />
Las crisis también traen aparejadas oportunidades, una premisa que parece haber calado hondo en el sector privado. Con la combinación de precios muy bajos de los activos con cotización bursátil, incertidumbre local e internacional, y –según los casos– exceso de liquidez, empresas y bancos aceleraron el rescate de sus propios pasivos o del capital emitido en el mercado. Con pocas alternativas para desarrollar proyectos de inversión, utilizan la generación de caja para reducir el peso de la deuda (generalmente en dólares) y sostener el valor de sus acciones. “Es la mejor inversión hoy por hoy que el management puede hacer. Ellos analizan los proyectos de inversión y ven qué hacen con su plata para optimizarla. Pero cuando los títulos dan 30% o 40% de retorno, no hay plan de inversión que otorgue eso. Por eso el mejor uso del dinero del accionista es rescatar deuda o darle sustento al precio en el mercado”, explicó Darío Epstein, presidente de Research For Traders y ex director de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Los ejemplos hablan por sí solos. Según el Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), las seis cotizantes que desde el 2008 hasta la actualidad están invirtiendo capital para sostener los precios de sus papeles llevan utilizados un total de $ 936 millones. Banco Macro gastó casi la mitad de ese monto, unos $ 434 millones, mientras que Molinos Río de la Plata ocupa el segundo lugar al recomprar por $ 280 millones. “Nos parece que es un excelente negocio salir a comprar a estos niveles”, le había dicho Jorge Brito, presidente de Banco Macro, a Bank Magazine en la edición de su segundo aniversario.</p>
<p style="text-align: center;"><strong><a href="http://www.bankmagazine.com.ar/wp-content/uploads/2009/05/capitalmarkets21.jpg"><img class="size-full wp-image-173 aligncenter" title="capitalmarkets21" src="http://www.bankmagazine.com.ar/wp-content/uploads/2009/05/capitalmarkets21.jpg" alt="capitalmarkets21" width="523" height="428" /></a></strong></p>
<p><strong>Deuda con grandes descuentos</strong></p>
<p>Pero no sólo se trata de ponerle el pecho al precio de la acción en la Bolsa, una estrategia que en un primer análisis sólo sirvió para que el papel no cayera a valores inimaginados (porque no fue suficiente para evitar una depreciación mayor), sino que las empresas están adelantando pagos de deuda o recomprando títulos que cotizan con un alto descuento. Aquí también está presente la entidad de Jorge Brito, que rescató alrededor de u$s 13,5 millones en el mercado secundario. A diferencia de lo que hicieron Telecom o Banco Hipotecario, que lanzaron programas de recompra, el Telecom Argentina y 49 millones de dólares en Telecom Personal. La compañía le dijo a Bank Magazine que “este año continuaremos reduciendo el nivel de nuestra deuda financiera neta”, y que la expectativa de suba del tipo de cambio “obviamente es una variable a considerar, pero no es la razón principal del prepago que efectuamos”. Aquí se suma una consideración que, si bien las empresas colocan en segundo plano, no deja de tener su peso. Tanto los futuros de dólar que se negocian en el Rofex como mediante los Non Delivery Forwards (NDF) en Nueva York muestran una devaluación para la moneda local en los próximos meses. Si bien las compañías pueden realizar operaciones de cobertura para “asegurarse” hoy los dólares que necesitarán más adelante, al tener un colchón de liquidez, acelerar los pagos no es una mala estrategia. “Es relativo, si tenés deuda que cotiza a la mitad, ahí hay más atractivo que la especulación de tipo de cambio”, acota Kruskevich, al poner el ejemplo de Pampa Energía, que está haciendo las dos recompras (acciones y deuda). “En el caso de la deuda, lo hace con 50% de descuento contra paridad. El tema es muy interesante porque la deuda que recompra está reestructurada hasta 2017. En un mercado en donde todo baja fuertemente, las cotizaciones de deuda pueden brindar oportunidades muy interesantes para aprovechar por medio de recompras”, comenta el economista de SBS.<br />
<a href="http://www.bankmagazine.com.ar/wp-content/uploads/2009/05/capitalmarkets3.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-178" title="capitalmarkets3" src="http://www.bankmagazine.com.ar/wp-content/uploads/2009/05/capitalmarkets3.jpg" alt="capitalmarkets3" /></a>“La expectativa de suba de tipo de cambio es importante, pero juega más la falta de proyectos alternativos. No hay nada más rentable para las empresas que pagar por la compra de deuda, es el abecé de las inversiones”, coincide Epstein, quien avizora que la tendencia seguirá porque prima la idea de desapalancarse.</p>
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