Proyectan vender el Luna Park para construir oficinas

(Perfil) – Junto con el Obelisco y la avenida Corrientes, el Luna Park es una de las inconfundibles postales urbanas porteñas. Fue escenario de grandes movidas deportivas, políticas y artísticas desde que abrió sus puertas en 1931, de la mano de los empresarios Ismael Pace y José Lectoure.

Pero su suerte puede cambiar, ya que el Arzobispado de Buenos Aires, administrador del mítico estadio de Corrientes y Bouchard, quiere venderlo. La decisión cobró fuerza en los últimos meses, luego de que un grupo inversor europeo entablara negociaciones con sus actuales dueños.

El grupo inversor planea construir en el lugar un edificio de oficinas y el valor de venta podría llegar a los US$ 45 millones, calculados tomando el valor de incidencia de US$ 1.500 el metro cuadrado que rige en la zona del Bajo porteño. Si bien en otros momentos se evaluó vender el Luna Park para que siguiera funcionando como estadio, esta última idea es la que más se aproxima al proyecto que se analiza por estos días, tanto en las oficinas de la curia metropolitana como en Bouchard al 400.

La operación va ligada a la venta de los últimos terrenos de Puerto Madero. Los desarrolladores aseguran que ésta será una nueva área de oficinas de la Ciudad, al estilo Catalinas.

El plan apunta a erigir en ese predio un edificio de 30 mil metros cuadrados que tendría entre 15 y 20 pisos de altura. La cantidad de pisos se relaciona con la altura del CCK, límite de la edificación en alto vigente para esa parte de la Ciudad. “La propuesta es fehaciente y las conversaciones avanzan a paso firme”, aseguraron fuentes cercanas a la operación.

Pero más allá del proyecto en cuestión, éste deberá ser autorizado por la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, que depende de la Secretaría de Cultura de la Nación. En 2007, el Luna Park fue declarado monumento histórico nacional, por lo que cualquier intervención o modificación en su estructura debe consensuarse con ese organismo.

Para sortear este escollo, los desarrolladores ya analizan dos alternativas a la hora de encarar su posible construcción. Una sería mantener en pie las cuatro fachadas del Luna Park, es decir, las de Corrientes, Bouchard, Lavalle y Madero, y levantar la torre en el centro. Algo similar a lo que se hizo con el edificio de Telefónica Argentina que está en Azopardo al 700.

La otra alternativa que se baraja, en tanto, apunta a erigir el inmueble sobre la estructura del estadio. Además de ese permiso, la operación deberá contar con el visto bueno del Vaticano, dado que el Luna Park forma parte del patrimonio edilicio del Arzobispado de Buenos Aires.

Entre los motivos que llevarían a tomar esta decisión por parte de la Curia, el de mayor peso tiene que ver con la poca rentabilidad que se obtiene del clásico palacio de deportes. Esta situación obligaría al Arzobispado a desembolsar dinero para mantener su funcionamiento.

Otra razón tendría que ver con los espectáculos musicales masivos –en especial los de rock– que allí se desarrollan. Fuentes cercanas a la operación afirman que “la Iglesia no quiere correr riesgos con eventuales incidentes que pudieran producirse en algún recital”.

“No estoy al tanto del proyecto, pero no me llama la atención que la Iglesia quiera vender el Luna Park. No es una empresa que dé plata, al contrario. Imagino que muchas veces tuvieron que desembolsar dinero para mantener su funcionamiento”, asegura Esteban Livera, último referente de la familia Lectoure en trabajar en el tradicional estadio porteño.

“Desde que me echaron del Luna, no tuve más contacto con nadie de allí. De todas maneras, no creo que sea fácil venderlo ya que es monumento histórico nacional y eso juega en contra de posibles negocios. Lo único que espero es que no lo demuelan, sería una pena”, agregó.