Cambiemos intentará ampliar la ventaja en los distritos que gobierna

 (El Economista) – Cambiemos ratificó en las PASO que, más allá del resultado final de la provincia de Buenos Aires, ganó por más de quince puntos en las seis secciones electores que lo representan (incluido La Plata) y dejó apenas ocho distritos sin coronar. Pero la última palabra la tiene siempre el Gran Buenos Aires (GBA), en el cual Unidad Ciudadana mantiene un predominio cada vez más acotado, según el escrutinio provisorio.

Al Gobierno no le alcanzó con imponerse en 101 sobre 135 municipios para ganar la elección. Para mejorar el desempeño en octubre, deberá concentrar energías en el Conurbano. Le alcanzaría con ensanchar la ventaja en municipios propios, estiman cerca de la gobernadora María Eugenia Vidal. A

sí como también, Unidad Ciudadana deberá buscar, a través de los intendentes, mejorar los resultados locales. Desde el Instituto Patria ya comenzaron las gestiones para sumar respaldos. Por ejemplo, Juan Zabaleta, de Hurlingham, pertenece a las filas de Florencio Randazzo, aunque varios integrantes de su boleta de concejales anunciaron que promoverán la candidatura de CFK en octubre.

De los veinticuatro municipios que integran el GBA, en quince se impuso la boleta de Cristina Kirchner, en ocho la de Esteban Bullrich, y Sergio Massa en la restante. De los siete en las cuales ganó Unidad Ciudadana, en once tiene intendentes propios, dos son de Cambiemos, uno forma parte de Cumplir, el espacio de Florencio Randazzo y el último, José C. Paz, administrado por Mario Ishii, que responde en forma camuflada a la expresidenta.

Cambiemos conduce en cinco de los ocho distritos en los que se impuso, en uno gestionado por Unidad Ciudadana, otro por 1País y el tercero por Cumplir. Tigre fue el único distrito del GBA en el cual la boleta a senadores de 1País pudo anotarse un triunfo.

Cambiemos achicó el margen de diferencia con el kirchnerismo en el Conurbano. En particular en distritos históricamente vinculados con el Peronismo. Por caso Ituzaingó o San Martín, en los que aventajó a Unidad Ciudadana por dos y un punto de distancia respectivamente. Las diferencias en votos entre un espacio y otro, más amplias en todo el Gran Buenos Aires, corresponden a triunfos de Cambiemos, 30 puntos por encima del kirchnerismo en San Isidro y 38 puntos en Vicente López.

El kirchnerismo – al igual que en  2015-  logró una diferencia de casi diez puntos en la tercera sección y se mantuvo a su vez la paridad en la primera sección, pero con Massa más relegado de la disputa, pese a que allí se esperaban sus mejores resultados.

La estrategia del oficialismo para mejorar el resultado, no estará en concentrar presencias y energías en distritos adversos, sino en mejorar el desempeño en aquellos lugares en los cuales ya obtuvieron buenas perfomances. “Queremos sumar otros diez puntos en San Isidro, también queremos mejorar en Mar del Plata, en San Fernando, en La Plata”, dijo un funcionario de Cambiemos concentrado en la campaña.

Aseguran, a su vez, que la participación en octubre crecerá  cinco puntos. “Siete de cada diez votantes nuevos van a optar por Cambiemos”, afirma, con datos y esperanza, el mismo dirigente. En la elección general, la polarización jugará su papel y en el Gobierno confían en poder acaparar votos massistas, mientras que Unidad Ciudadana se concentrá en el 5% de Randazzo.

Vidal retomó esta semana las recorridas de obras en la provincia. Estuvo en General Rodríguez y también en la Costa Atlántica, en el inicio de la ampliación de las rutas 11 y 56. El mes que viene, previo al inicio formal de la campaña, el tiempo estará dedicado a mostrar obras, y que los candidatos hagan presencia en los lugares que se lo vinculan. Bullrich en escuelas, Graciela Ocaña en centros de jubilados, por ejemplo.