UNA NOCHE EN EL MUSEO

Arte — By on 12/12/2016 12:18 pm

noche-de-los-museos_mg_3364Se puede caminar a través de la historia argentina, artística, económica y monetaria por los pasillos del Banco Central, el Banco Nación y el Ministerio de Hacienda. En la Noche de los Museos, miles de personas recorrieron estas manzanas de la City porteña. Una guía sobre las propuestas más interesantes que se pueden encontrar, en un paseo cultural imperdible.

Una importante porción de la historia del patrimonio cultural de Argentina está guardada en emblemáticos edificios en los que se define el destino económico y financiero del país. El Ministerio de Hacienda y Finanzas no es sólo una mole de granito rosado, sino que también alberga uno de los talleres de restauración más importantes del país y su construcción es un ejemplo de la arquitectura y arte de los años ’30.

El Banco Central no sólo maneja el valor del peso, sino que expone la historia de la moneda argentina desde antes de que existiera como país y la de su edificio, que fue la primera sede de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. El Banco Nación también expone su historia desde que era la sede del Teatro Colón y una muestra de artistas nuevos en la entrada de la casa matriz. Ambos bancos convocan cada año a un concurso de pintura para adquirir nueva obra.

Para mostrar su patrimonio, que los tres entes completan con una pinacoteca distribuida en las oficinas de las autoridades, fueron parte de la Noche de los Museos, el 29 de octubre pasado, con una convocatoria que muestra el interés de los argentinos por conocer su historia

 

La propuesta de Hacienda

Tiene uno de los talleres de reparación de bienes culturales más grandes del Estado nacional, que funciona desde 1991 y ya ha recuperado unos 10 mil bienes.

El taller fue recuperando el acervo cultural de unas 66 empresas que dependían del ministerio antes de la reforma del Estado en los años ’90, como el Banco Hipotecario, la AFIP, el Banco Nación. “Con el patrimonio que se recuperó lo que se viene haciendo es conservarlo. Y se sigue recuperando no sólo el patrimonio de Hacienda, sino también de otros organismos. Esta área fue precursora. Nos piden asistencia técnica de organismos nacionales, provinciales y municipales”, dijo Mario Naranjo, coordinador general del área que elabora las políticas de conservación y restauración del patrimonio del ministerio.

Han recuperado las únicas esculturas que hay de la Caja de Ahorro y Seguro y uno de los murales más grandes de Quinquela Martín, “Días de trabajo”, que está en la terminal cruceros, en el puerto de Buenos Aires.

Pero se estima que hay unos 100 mil bienes culturales desperdigados por las provincias.

El taller está ubicado en una mansarda en el piso 14 de Hacienda, con la luminosidad necesaria para que once restauradores hagan su trabajo. Se trata de un equipo multidisciplinario: periodistas, bioquímicos, restauradores, artistas plásticos, escenógrafos, abogados, expertos en archivo patrimonial. Y cuenta con un laboratorio para restaurar pintura de caballete, murales, esculturas, colecciones textiles, objetos de metal y madera, documentos y libros, marcos.

El área tiene convenios para restaurar los patrimonios del BCRA, Defensa, Presidencia, Casa de la Moneda, el INTI y varias municipalidades. “Como tenemos un convenio con el Ministerio de Seguridad, trabajamos con la delegación de Interpol que se encarga del tráfico de bienes culturales en Latinoamérica”, dijo Naranjo, para lo que colaboran peritos del Banco Ciudad y el Hospital Garrahan, por ejemplo.

Para echar un vistazo de cómo funciona el taller, en el segundo piso del edificio, sobre Hipólito Yrigoyen, en frente al Patio de la Memoria, hay una muestra permanente de fotografías de Mario Almaraz que registra el proceso de salvaguarda del patrimonio cultural estatal. En la Noche de los Museos, de la que no participaba desde 2013, recibió a más de 4 mil personas. “El remate de la muestra fue instalar un microtaller de reparación para que la gente viera cómo trabajan los restauradores. Fue el corazón de la muestra”, dijo Naranjo.

El conjunto edilicio de Hacienda es una obra de arte en sí mismo, dentro de la arquitectura monumentalista. Inaugurado en 1939, fue concebido por Antonio Pibernat de forma integral: el mobiliario es de las décadas del ’30 y ’40, hecho por talleres públicos, en roble y nogal, y los herrajes y las lámparas son art decó. Y contiene obra de Pibernat, Alice, Quinquela Martín, López Naguil, Zonza Briano, Quirós y Centurión, entre otros.

En el ingreso por la calle Hipólito Yrigoyen, se pueden ver murales de Quirós (“Tierra de promisión”) y de López Naguil (“La pesca”), y en el de la calle Balcarce dos murales de Soto Acébal (“El primer intercambio en América” y “Principios de la corriente inmigratoria”).

En el quinto piso, donde se encuentran los despachos del ministro Alfonso Prat Gay, se pueden ver el mural “Vendimia”, de Pibernat, y “Riqueza nacional”, de Vidal. Además, obras de Centurión, Riccio y Jarry. Y en el salón de reuniones, la mesa oval que se usó para firmar la paz entre Bolivia y Paraguay que puso fin a la Guerra del Chaco.

En total hay 14 murales en los doce pisos y 970 cuadros en todas las oficinas, que ocupan más de 5 mil personas.

 

Historia de la moneda en el BCRA

En el Banco Central, hay que cruzar la calle San Martín para visitar el museo “Dr. José Evaristo Uriburu (h)”, por su primer vicepresidente, con vocación de historiador. Antes de ver la colección de billetes y monedas, en el ingreso, esculturas de yaguareté reciben a los visitantes, en alusión a los nuevos billetes de $ 500 que salieron a la calle y para concientizar sobre la problemática de la fauna autóctona. A partir de diciembre serán reemplazados por la muestra del concurso de pintura anual que organiza la entidad monetaria.

De hecho, en la Noche de los Museos, 5.300 personas colmaron el edificio de estilo italianizante, donde pudieron acuñar medallas con la huella del yaguareté con la máquina acuñadora del museo y asistidos por el mismo diseñador que hizo el billete en circulación.

Al pasear por la muestra permanente, que ocupa seis salas sobre un hall de doble altura, se puede observar que el actual no es el primer billete con un yaguareté dibujado en su frente. En 1866, el Banco de Londres imprimió billetes para nuestro país con ese animalito. Al verlos, Federico Sturzenegger, presidente del BCRA, autorizó la compra de esas piezas a un coleccionista, que está en gestión.

La última colección que adquirió el BCRA fueron piezas sanmartinianas, el año pasado. Se trata de más de 800 piezas, bañadas en oro y con piedras preciosas, entre medallas, monedas, las Órdenes del Sol que creó San Martín en Perú y las Juras, que mandó acuñar el general el día en que dio la independencia a ese país y que arrojó él mismo desde un balcón en la Plaza de Armas de Lima, en 1821.

Las compras se realizan a coleccionistas o a casas de numismática. “En general, hay ofrecimientos importantes de coleccionistas, quienes cuando llegan a determinada edad hacen lo posible para que la colección la compre el BCRA y no se venda en el exterior”, dijo Mabel Esteve, directora del Museo, quien anteriormente estuvo a cargo del área de numismática y monedas conmemorativas. El coleccionista más importante de billetes argentinos es un estadounidense casado con una argentina. “Toda pieza que no compra el BCRA se va al exterior, especialmente a EE.UU., hay mucho anhelo por el patrimonio sudamericano. El siglo XIX es lo más codiciado”, explicó.

Hoy se encuentra comprando tickets del trueque, del período 1997 a 2001. “No era común que nos dejaran exponerlos, pero ahora nos dijeron que sí. El público, argentinos y extranjeros, nos reclamaba una parte de la historia. Porque sólo mostrábamos monedas del BCRA, pero no hablábamos de las cuasimonedas”, dijo Esteve, quien es museóloga y trabaja en el banco desde 1983.

Diariamente, el museo atrae a unas 200 personas: a las 10 y a las 14, grupos de colegios y de turistas y público espontáneo.

Las vitrinas muestran las monedas precolombinas, semillas y las primeras metálicas, algunas con forma de silla, hasta la llegada del conquistador español. Luego, la primera moneda patria, las piezas del proceso de la independencia. Bonos de trueque. Las que acuñaron las distintas provincias, en épocas de caudillos. Y la búsqueda de cierta unidad, obligando a poner la misma figura decorativa. También la curiosa moneda del rey (francés) de la Araucanía y Patagonia. Sigue con los billetes posteriores a 1890, cuando comienza a funcionar la Caja de Conversión, organismo exclusivo de emisión de la moneda nacional, y a 1935, cuando se creó el Banco Central. En total cuenta con 15 mil piezas.

“Es parte de la difusión de conocer los medios de pago”, dijo Esteve. Porque, además, el museo ofrece un taller del ahorro, donde se explica qué es una tarjeta de crédito, las distintas cuentas que existen, la tarjeta de débito. Antes, pueden visitar el edificio principal del banco, que fue sede del Banco Hipotecario bonaerense, el hall central, el área de reunión del directorio y la galería con los cuadros de los expresidentes de la entidad.

 

El Nación, de festejo

El banco festejó su aniversario 125° con un ciclo de conciertos. Durante tres miércoles seguidos de noviembre tocaron Jaime Torres, la Fénix Jazz Band y la Camerata Bariloche.

También se escuchó música en la Noche de los Museos en la escalinata de la sede central del banco, frente a la Plaza de Mayo. El proyecto solidario “Música para el alma” deleitó a los visitantes, que esa noche superaron las 2 mil personas.

El público pudo recorrer un museo histórico y numismático remodelado, ya que se realizó la reapertura después de permanecer cerrado por dos años. “Está muy lindo el museo”, dijo Eduardo Lanzillotti, responsable de Patrimonio Cultural. “Dos mil visitantes es mucho movimiento para un banco con un pequeño museo adentro”, agregó.

Ahora el recorrido del museo, que se reinauguró al cumplir 50 años, sigue un esquema cronológico y las piezas se exhiben mejor que antes y con buena luz. Además de billetes y monedas, que incluye medallas de trueque (por el valor de una esquila, por ejemplo) y un catálogo del Banco de Inglaterra enmarcado, se pueden encontrar documentos y mobiliario que son parte de la historia del mayor banco del país.

“Lo distintivo es la historia del banco, que se puede conocer a través de las piezas. Arranca desde que estaba el Teatro Colón en este edificio. Después se hizo el Banco Nacional y luego el Banco de la Nación, con Carlos Pellegrini. El museo está ubicado en el primer piso del edificio, que está declarado monumento histórico”, explicó Lanzillotti. La gente puede visitar el salón de Mármol (donde está el retrato de Pellegrini, de Joaquín Sorolla y Bastida) y realizar visitas guiadas por algunas partes del banco a las 10.30 y a las 14.30.

Entre los muebles está el escritorio de Carlos Pellegrini, fundador del banco en 1891. Además, las primeras máquinas de calcular, de escribir, un portaovillo de lana para coser documentos, los sacapuntas con manija, la primera caja fuerte hecha en Argentina e incluso armas, de la época en que el banco las necesitaba para trasladar el dinero en tren, antes del camión blindado.

“Es como la síntesis de la historia del banco. Y no se limita a lo que uno relaciona con un banco, que es el dinero”, dijo Lanzillotti. También se pueden ver la primera foto del edificio y de la Plaza de Mayo (1846).

El Nación también está armando un archivo de documentación al que puedan acceder los historiadores. “No le quiero decir que no a nadie”, dijo Santa Lo Scrudato, directora del museo. También quiere evitar que se pierdan los muebles y herramientas del banco. “Llamo a las sucursales, pero me dicen que ya se llevaron todo. Los funcionarios se encariñan y se llevan un recuerdo, pero estos bienes son patrimonio del pueblo”, agregó la museóloga.

Además, entrando al banco por la ochava principal que da a la Casa de Gobierno se pasa por la galería de arte “Alejandro Bustillo”, donde todos los meses un artista exhibe su obra en forma gratuita. “Tratamos de darles difusión a artistas nuevos”, dijo Lanzillotti. La convocatoria no es por concurso, sino que los artistas se presentan espontáneamente con su material para poder exponer entre diez y doce obras en los dos pasillos principales. “Hay bastante circulación de gente”, agregó Lanzillotti.

Tres personas están a cargo de la galería y de la nutrida pinacoteca, distribuida en los despachos del directorio en el primer piso (en el del presidente, Carlos Melconian, hay cuadros de Presas, Larco y Cordovilla) y en el pasillo de los retratos de los presidentes. “La gran mayoría fue donada. Tenemos todo un protocolo para que el banco acepte la donación, que queda en la pinacoteca del banco”, explicó Lanzillotti.

Otra forma de incrementar la colección es con el Salón de la Pintura que organiza la Fundación Banco Nación desde 2000, y que entrega tres premios y dos menciones honoríficas, este año, en Villa Ocampo.

Tags: , ,

Comments are closed.