La baja de la inflación es la idea fija para el 2017

Aniversario, Destacada — By on 25/11/2016 11:11 am

sturzeneggerEl presidente del Banco Central planteó cuáles son las prioridades de la política monetaria para el año que viene. Aseguró que la desinflación será reactivante para la economía y permitirá la recomposición de los salarios reales. Además, reconoció que las tasas de interés seguirán “altas” por algún tiempo. “Tenemos que premiar a los ahorristas que invierten en pesos y es la manera de hacer crecer al sistema financiero.”

Con la consigna de llevar a la inflación al nivel de los países normales, aun a costa de tener que resistir presiones, Federico Sturzenegger promete tasas altas por algún tiempo más para la Argentina y un dólar que flotará para amortiguar los shocks y evitar las crisis. El plan apunta a que la economía regrese al sendero de crecimiento que abandonó en los últimos años: “Nada es más reactivante que bajar la inflación”, repite. Y considera que el hecho de que existan tensiones con el Ministerio de Hacienda y Finanzas, que hoy conduce Alfonso Prat Gay, reflejan un comportamiento “sano” de la economía en la que maduran las instituciones.

El presidente del Banco Central cerró el seminario que organizó Bank Magazine en la Bolsa porteña en el marco de los festejos por los 10 años de la revista. Habló durante más de 25 minutos y luego mantuvo un diálogo de duración similar con el editor jefe de la publicación, Pablo Wende. “El que viene para nosotros no es un año electoral, sino que es el año del 12-17%.” Así alude a la firme decisión que tiene no sólo él sino todo el directorio de la autoridad monetaria de transitar el sendero de reducir la inflación hasta llegar a un dígito en el 2019.
Sturzenegger se volvió a mostrar confiado en que se cumplirán las metas de inflación fijadas para el año próximo. “No tenemos un solo caso de un país que no haya sido exitoso en bajar la inflación, en tanto y en cuanto su Banco Central pueda operar con independencia, se fije sus objetivos y utilice los instrumentos que se han usado en todo el resto del mundo. Sería un caso extraordinario el de Argentina si de esta manera no bajara la inflación”, desafió. Y destacó que uno de los grandes avances del trabajo de su equipo en el Banco Central ya se ve en las bajas tasas de interés en pesos que logra el Tesoro nacional al financiarse con bonos que coloca a inversores del exterior, a 3, 5 y 10 años de plazo. “Los que dicen que la baja de la inflación provocará más recesión se equivocan totalmente. El arranque del 2016 fue recesivo justamente porque tuvimos inflación muy alta. Y a fin de año van a ver que la economía mejora con precios mucho más controlados.”

A continuación, los principales pasajes del diálogo mantenido con el titular del BCRA, en donde se habló a agenda abierta: las tensiones con el Ministerio de Hacienda, los niveles de pobreza, qué sucederá en el año electoral y la responsabilidad de la política monetaria para salir de la recesión, entre otros temas.

 

Bank Magazine: ¿Cómo será la economía del 2017?
Federico Sturzenegger: –El año que viene es electoral. Hay mucha discusión de qué se va a hacer desde el Banco Central. La independencia es fundamental porque si alguien pensara que el Banco Central va a estar focalizado en el resultado electoral, va a ser imposible bajar la inflación. Por eso, en todos los países del mundo la única manera de generar credibilidad es mediante la independencia del Central. El año que viene la inflación se ubicará entre 12% y 17%. No importa que sea un año electoral. Es lo que genera mejores resultados. El Poder Ejecutivo, en cambio, vive el día a día.
¿Se puede bajar la inflación al 17% con un aumento del gasto que superaría el 30%?
–Nosotros produjimos un documento con las expectativas de mercado, sobre inflación general y núcleo, Lebac y tipo de cambio. Los analistas ven una inflación cercana al 20% para 2017. Nosotros ya estamos trabajando para la inflación del año que viene, porque los rezagos son seis meses. La inflación núcleo esperada para el año que viene está en 17,6%, muy cerca de la meta que nos hemos puesto.
Y este año, nosotros vamos a terminar por debajo del 1,5% mensual. Es decir, a un ritmo inferior al 20% anual. El que piensa que la banda de 12%-17% para 2017 es difícil piensa que vamos a retroceder. Y eso yo no lo veo.
¿Cómo se van a comportar los salarios en 2017?
–Debemos salir de lo nominal a la real. La idea que tiene este gobierno es que los salarios reales crezcan. Más, cuando las empresas tienen reducciones de impuestos y en el costo de capital. ¿Ustedes vieron cómo ha caído el costo de capital? Cuando bajás el costo de capital, das espacio para que los salarios reales aumenten.
Cuando querés que el salario real se mantenga, y tenés una inflación constante a lo largo del tiempo, la negociación salarial debe ser igual a la inflación pasada. Si, en cambio, la inflación sube, entonces el aumento nominal del salario tiene que ser más alto que la inflación pasada. Pero cuando la inflación cae, el aumento del salario nominal puede ser menor que la inflación pasada. Nuestro rol no es generar ninguna recomendación ni pontificar a nadie en ese sentido.
¿Inflación baja equivale a menor crecimiento?
–Es exactamente al revés. Cuando en la Argentina sube la inflación, cae el producto. La inflación es un impuesto. Entonces, cuando sube ese impuesto, y les pega a los sectores de menores recursos, es cuando le pega a la actividad. No hay nada más reactivante que bajar la inflación. Hablemos al final del 2016: vamos a ver un segundo semestre mucho mejor, en el que hayan bajado la inflación y la incertidumbre y se haya preservado el valor real de los salarios.
Cuando Israel bajó su tasa de inflación a un dígito, en los 20 años siguientes su economía se triplicó en términos reales. Perú, que tenía tasas de inflación de 7.500%, logró en los últimos seis, siete años tener una inflación del 3,5%, y ha tenido un proceso de crecimiento que lo llevó a ser llamado “el tigre americano”. Chile, que desinfló en cuatro años, para llevar a una inflación de un dígito, entre el ’90 y el ’94 creció 7% por año. La baja de la inflación en el corto y en el largo es el elemento estructural reactivante y por eso es innegociable desde todo punto de vista.
¿Qué pasará con las tasas?
–El 2017 también va a ser un año de tasas altas. Recuerden el diagnóstico: si no le pagamos al depositante una tasa de interés real positiva, no va a haber ahorro. Históricamente, las empresas trabajaban con mucho inventario, porque tenían tasas de interés real negativa. Con tasa de interés positiva, el inventario se vuelve un costo. Hasta el 5% vamos a seguir teniendo el tasa de interés real positiva.
¿Las tasas altas no pueden conspirar contra la reactivación?

–No. Lo que va a cambiar radicalmente es la composición entre consumo e inversión de la economía argentina. En una economía con tasa de interés real negativa, se estimula el consumo. Argentina invierte sólo 14 puntos del PBI. Si no, China sería el país más recesivo del mundo, porque ahorra el 50% del PBI. Pero, sin embargo, no para de crecer al 7%. Entonces, la tasa de interés real negativa ha ido descapitalizando a la Argentina. Lo que va a ocurrir es que va a aumentar el ahorro, la inversión y la Argentina va a crecer mucho más. Hay que salir de mirar el cortísimo plazo: y mirar el equilibrio general y de una manera más estructural de largo plazo.
¿Qué va a pasar con el dólar? Hay una flotación limpia desde hace tres meses…
–El rol del tipo de cambio es amortiguar los shocks externos. Tuvimos el “Brexit” como un caso de laboratorio: la sociedad entendió que era un shock externo. El tipo de cambio se fue de 13,70 a 15,50… subió más del 10 o 15% y no tuvo absolutamente ningún impacto en la dinámica de precios local. El Banco Central interviene cuando uno ve anomalías en los mercados cambiarios: por ejemplo, cuando vencían muchos contratos a futuro y se generaba un pico de demanda a fin de mes, interveníamos supliendo esa oferta. Nosotros compramos 10.000 millones de dólares para las reservas. El año pasado de lo único que se hablaba era de las reservas. La idea es que se intervenga lo menos posible y que el tipo de cambio asuma su rol. A medida que se va consolidando la credibilidad del Banco Central, se disocia completamente del comportamiento en los precios, es decir, el llamado “pass through”. Es bueno que la Argentina tenga un amortiguador natural en el tipo de cambio. Y que el amortiguador no sean las crisis.

 

¿Qué se puede hacer frente a la pobreza, que ya llega al 32% en la Argentina?
–Es el tema central. Argentina tiene el mismo nivel de pobreza que tenía en los ‘90. Chile hoy tiene un tercio de los ‘90 y Brasil, un 50%. En esta agenda, lo que ha sucedido en la Argentina es catastrófico.

La inflación es un impuesto. Usando datos de AFIP y tomando todos los salarios formales, el 10% de más abajo de la distribución gana entre 2.000 y 6.000 pesos por mes. Para este segmento, la inflación equivale a un impuesto del 21% sobre su salario. Para el decil más rico, en cambio, el impuesto inflacionario equivale al 3% de su salario. Eso nos genera una gran responsabilidad.
¿Existen tensiones con Hacienda?

–En todos los países es común que exista una suerte de tensión entre Hacienda y el Central. Es correcto que exista y se haga más visible en una institucionalidad económica más madura. Mucho peor era cuando el Banco Central agachaba la cabeza y te ibas a la inflación. De todas maneras, a veces la prensa hace una exageración tremenda de las diferentes visiones del Gobierno.
En tanto y en cuanto un Banco Central pueda operar con independencia, se fija sus objetivos y utiliza los instrumentos que se han usado todo el resto del mundo, no tenemos un solo caso de un país que no haya sido exitoso en bajar la inflación. Hoy no existe. Sería un caso extraordinario el de Argentina. Repito: en tanto y en cuanto se defienda la independencia del Banco Central. Con lo cual, estamos convencidos del éxito.
¿Las colocaciones de deuda de Hacienda reflejan estas expectativas?
–Es fantástico tener una curva en pesos a largo plazo. Si las expectativas de inflación caen, la tasa de interés va a caer, y es un indicador de qué tan bien estoy haciendo mi trabajo. El cumplimiento de las metas es lo que sostiene el rendimiento de estos bonos. Ha habido un cambio muy dramático en el acceso al financiamiento. Hoy un bono de YPF 2018 rinde sólo 3,6% anual; YPF 2024, 6,55%, cuando estaba a 8% o casi 9% hace unos pocos meses. Arcor tiene uno al 2023, a sólo 4,61% anual. Es un cambio muy dramático en el acceso al financiamiento que se da en un marco económico más ordenado.

 

 

 

Cinco frases

“Tenemos un equipo en el Banco Central que está absolutamente convencido de que lo que estructuralmente cambia a la Argentina es la inflación de un país normal. La baja de la inflación es el proceso de crecimiento de la Argentina.”

 

“Los tiempos a veces te sorprenden. Después del efecto Tequila, a los mexicanos, con toda la consistencia, les llevó cinco años colocar deuda a pesos mexicanos, ya en el 2000, a 3 años y a una tasa del 18%. El bono de la Argentina a 3 años ya se estuvo negociando a menos del 20%. Estos bonos son la apuesta al peso: un indicador de qué tan bien estoy haciendo mi trabajo. Nuestra obligación es con el tenedor de pesos.”
“Muchos analistas eran escépticos cuando pusimos la meta de 1,5% de inflación mensual en el último trimestre. Vamos a ver qué pasa el año que viene en relación con la meta del 17%.”

 

Nosotros sabíamos que el primer semestre era complicado: no sólo por el ajuste de precios relativos, sino también porque habíamos heredado una economía con la cantidad de dinero creciendo al 45% anual. Como la política monetaria opera con rezagos, nosotros sabíamos que la inflación del primer semestre estaba jugada.”
“Uno de los grandes beneficiarios históricos de la inflación en la Argentina ha sido el sector financiero. Por eso, ellos se quedaron con ese mundito transaccional, donde una caja de ahorro paga 0% y después pueden colocar con tasas altas. El spread es el banco cobrando un impuesto inflacionario. Es el spread que ha permitido al sector financiero desarrollarse. Cuando la inflación es de 5%, se acaba este subsidio a los bancos.”

 

 

El balance de la gestión

En los primeros doce meses de gestión, Federico Sturzenegger resolvió enfocar su programa monetario en dos grandes cuentas pendientes que todavía afectan a la Argentina. En primer lugar, la reducción de una altísima inflación, que llegó a rozar el 40% durante este año, y que amenazó con espiralizarse aún más por el excedente de pesos que se había heredado de la gestión anterior. Y en segundo lugar, el desarrollo de un sistema financiero con bajísimo nivel de crédito y depósitos sobre la economía, que está aún muy lejos de los parámetros que reflejan similares países en la región.

Sobre el primero de los objetivos parece empezar a verse ya algunas señales auspiciosas. Se trata, precisamente, de uno de los pocos indicadores positivos que en estos tiempos puede mostrar el equipo económico de Mauricio Macri, en una economía que sólo refleja cifras en rojo: una sensible desaceleración de los precios, insospechada por muchos, que empieza a ubicarse efectivamente en torno del 1,5% mensual prometido desde principios de año. La inflación podría ubicarse, de esta manera, tal como anticiparon algunos funcionarios, debajo de un ritmo del 20% anual.

Sobre el segundo objetivo todavía no aparecen indicios muy promisorios a la vista. El ahorro en el sistema financiero se mantiene prácticamente constante y los bancos continúan cobrando altas tasas de interés por sus créditos. En los últimos registros mensuales, con todo, aparece una novedad alentadora: una lenta reactivación de los préstamos al consumo, y una aún más incipiente en los créditos hipotecarios. Un indicador prometedor que entrega hoy el sistema financiero a economistas ávidos de encontrar “brotes verdes”, en cualquier sector de actividad, para dilucidar cuándo y a qué ritmo llegará la reactivación.

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