Los brotes verdes, ¿recién en otoño?

Editorial — By on 25/11/2016 10:49 am

A pesar de los vaticinios de muchos analistas económicos y las grandes expectativas de empresarios y banqueros, la recuperación sigue sin aparecer. Los famosos “brotes verdes” que algunos vieron surgir a partir de agosto y en algunos casos en septiembre no llegaron a florecer. Y ya bien entrado el último bimestre del año no hay señales concretas de reactivación, al menos en la mayoría de los sectores. Algunos explican que ya se dejó de caer, aunque el repunte es otra cosa.

El segundo semestre del 2016, que Mauricio Macri había vaticinado que sería el de la reactivación, se va sin pena ni gloria. Toda la expectativa está puesta ahora en el 2017, aunque tampoco será tan sencillo. Por lo pronto, se estima que recién a partir de abril, es decir en el segundo trimestre, los números ya darán mucho mejor. Claro, se estará comparando con los peores meses de este año, por lo que el rebote luce muy factible.

El sector que aparece para liderar esa mejora es el campo, con un nivel de cosecha récord que impulsará la compra de tractores, dará empleo (aunque no mucho) y también impactará en el transporte. Además, los dólares que entrarán por la cosecha fina y gruesa permitirán que crezca aún más el otorgamiento de préstamos en moneda extranjera. Este año treparon casi un 200%.

Ante la demora en la llegada de inversiones privada, la obra pública también será un factor determinante para el rebote. En el arranque de 2016 hubo una parálisis casi total por la transición política. Pero para el segundo trimestre del año que viene todos los anuncios de los últimos meses ya estarán plenamente en marcha.

Este escenario discretamente optimista (se habla de una mejoría de entre 3% y 4% del PBI) se topó ahora con un nuevo escollo: la victoria de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Se trata de un verdadero cimbronazo que sacudió el mapa político y económico del mundo, que se preparaba para una presidencia de Hillary Clinton.

Aunque todavía es un misterio hacia dónde enfilará Trump, que asume el 20 de enero próximo, los mercados ya comenzaron a reaccionar. Y básicamente lo que muestran es el temor a una política económica que no resulte atractiva para los mercados emergentes. Un dólar fuerte y el aumento de tasas de interés llevaría a una caída de las materias primas, lo que tendría un impacto directo sobre las economías que no integran el grupo de países desarrollados.

La fuerte dependencia que tiene la Argentina del financiamiento internacional nos vuelve especialmente sensibles de lo que ocurra con los flujos de capitales y la tasa de interés, especialmente en los Estados Unidos.

Pero si bien es prematuro vaticinar un escenario tan complicado, es evidente que el Gobierno tendrá que ir trabajando para avanzar más decididamente en la reducción del déficit fiscal, aun con el plan gradualista que está en marcha. Es mejor que el ajuste lo haga el propio gobierno por las buenas, que obligado por el mercado. La Argentina ya tiene varias experiencias acumuladas en ese sentido y sería bueno tomar notas de los pasos en falso del pasado.

Tags: , ,

Comments are closed.