Vender para acotar la pérdida o seguir acumulando posiciones para aprovechar una reducción en los precios de las acciones son dos dilemas que suelen presentarse ante un mercado bajista. Quedarse paralizado suele ser el peor comportamiento. La volatilidad llegó para quedarse y conviene estar preparado para los tiempos que se avecinan.
La primera mitad del 2010 sorprendió a muchos inversores con fuertes aumentos en los niveles de volatilidad y una performance entre mala y regular de muchos activos financieros. La complacencia del segundo semestre del 2009 da la impresión de haber quedado claramente en el pasado, y los mercados parecen estar tomando conciencia de que el contexto macroeconómico global no es tan positivo como llegó a pensarse en algún momento. La incertidumbre y la volatilidad llegaron para quedarse, y el inversor debe estar preparado para enfrentar escenarios cada vez más complejos y dinámicos.
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