Por Claudio Destéfano
Bancos o grupos financieros estuvieron presentes masivamente en el torneo como sponsors de la mayoría de las selecciones. La vidriera global que ofrece la competencia fue una razón más que suficiente para dar el presente. Cuáles fueron las estrategias elegidas alrededor del mundo para fidelizar clientes.
Los códigos del fútbol indican que, en un Mundial, once saltan a la cancha y los restantes doce de la lista de Buena Fe esperan en el banco. Pero en junio, cuando sonó la vuvuzela anunciando el inicio de Sudáfrica 2010, la audiencia estimada en 30.000 millones de personas en todo el mundo observó como se jugó un mundial con la maldita Jabulani y otro, el de las marcas, donde las entidades financieras paradójicamente no fueron al banco. Incluso muchas tuvieron un papel preponderante en el 75% de los equipos. Ese porcentaje no es caprichoso: 24 de los 32 seleccionados participantes tuvieron al menos una empresa de servicios financieros como patrocinador oficial.
La selección Argentina que participó en el Mundial tuvo dos protagonistas del sistema financiero (Standard Bank e Italcred) que pusieron su isologo como sponsors oficiales, y compartieron esa hilera de patrocinio, la más preciada y más onerosa (un millón de dólares por año), con Adidas, Quilmes, Coca-Cola, YPF, Claro y Volkswagen.
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