21 de mayo.- Cada vez que se produce una turbulencia en los mercados la primera pregunta que surge es qué pasará con el tipo de cambio. Se esconde, obviamente, el temor a un gran salto en la cotización del dólar. Este interrogante se renueva con la crisis que atraviesa Europa y el fuerte impacto que ya provocó en algunos activos argentiosn, como las acciones, los bonos y el cupón PBI. A esto se suma que el dólar en el mundo se fortaleció, o lo que es lo mismo se abarató la eurozona y muchos países emergentes en términos de dólares.
Argentina no está ajena a estos movimientos y resultaría lógico que el tipo de cambio ajuste en función de lo que sucede en el mundo. Ya pasó en la crisis 2008-2009, desatada por la caída de Lehman Brothers. Aunque la mayoría ya lo perdió de vista, aquel derrumbe mundial provocó que el dólar diera un salto desde $ 3,05 a mediados de 2008 hasta $ 3,80 a junio de 2009.
Ahora la situación no luce, al menos por el momento, tan dramática. Y el mundo muestra signos claros de reactivación, que no peligra a pesar de los problemas de Europa.
Para el Banco Central, la clave pasa sobre todo por seguir la evolución del real, la moneda brasileña. En la medida que el dólar en Brasil aumente, le pondrá más presión a la Argentina para devaluar. Hasta ahora las variaciones no fueron muy significativas y el tipo de cambio pasó de 1,75 a 1,86 reales. Pero distinta podría ser la historia si con el paso de las semanas el dólar supera la barrera psicológica de los 2 reales.
Cualquier movimiento será, no obstante, muy gradual. La titular del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, sabe que cualquier salto brusco desde el actual nivel de $ 3,93 sólo generaría más ansiedad en el público y en las empresas. Y a nadie le conviene que aumente la fuga de capitales o que se acelere una dolarización de los ahorros.
El “poder de fuego” del Banco Central es enorme, por lo que puede manejar sin inconvenientes el ritmo al que se moverá el tipo de cambio. No sólo cuenta con u$s 48.500 millones de reservas, sino que además el saldo de la balanza comercial, soja mediante, arrojará este año un saldo a favor cercano a los 15.000 millones de dólares.
Existe otro factor que alienta a una suba del tipo de cambio que es el encarecimiento de la economía en dólares. Las subas salariales de 30% y ahora hasta 35% no hacen más que agravar este fenómeno. Pero la solución tampoco es una devaluación exagerada, ya que sólo terminaría impulsando una nueva ola de aumentos. El ajuste de precios por motivos cambiarios es algo que los argentinos conocen desde hace décadas.



