Se viene la segunda parte de la película Wall Street, con un debate interesante al final ¿la codicia es buena? Un amigo, llamado Nicolás Litvinoff me contó que un filosofo griego llamado Epicuro de Samos alguna vez reflexionó: “¿Quieres ser rico? Pues no te preocupes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia”.
Casos como el de Goldman Sachs, Grecia y la misma Argentina con sus acreedores le dan vida a ese tan esperado debate.
Escribe: Claudio Zuchovicki
Y es precisadamente así como quiero empezar esta nota, porque hay ciertas inconsistencias o “codicias” en el mercado que me provocan un ruido profesional. O aprendí todo mal, o algunas cosas van a tener que ajustarse y mucho.
Viendo el balance de Moodys, me hace mucho ruido intelectual, que una calificadora de riesgo en este contexto gane mas dinero que muchas de las empresas que audita.
Viendo el balance de los bancos, me hace mucho ruido intelectual que gran parte de sus utilidades esta basada en operaciones de trading y no en su genuino negocio de financiar la economía real. Dependen más de la habilidad de un operador que de la marcha de la economía real.
Me hace mucho ruido que el valor de las materias primas estén más en función del open interest del mercado de futuros que del consumo de la gente.
La nota continúa en la Edición Impresa. Recuerde que puede suscribirse aquí.



