Son uno de los productos “estrella” para la banca. Las entidades redoblan sus apuestas para seguir financiando la compra de insumos de los chacareros. Por las promociones, es posible acceder a tasa cero con plazos que llegan a los 180 días. Crecen los convenios entre los bancos y los distintos proveedores del sector.
Con altibajos, las tarjetas rurales vienen operando en el mercado hace más de 20 años y son una de las formas de financiamiento más demandadas por los chacareros.
La crisis del 2001-2002 hizo prácticamente desaparecer el negocio, que se viene recuperando en forma vigorosa desde 2004 gracias a importantes ventajas financieras para los productores y un creciente número de acuerdos con las empresas proveedoras de insumos agropecuarios.
Los plásticos, que fueron ideados para financiar la compra de insumos y la contratación de servicios relacionados con la explotación del campo, habían mostrado un crecimiento excepcional en 2007 de hasta un 110%. En 2008, mientras tanto, el incremento promedio ascendió al 40%, en medio del conflicto entre el Gobierno y los ruralistas por la ya famosa Resolución 125. Si bien el 2009 resultó más complicado por la sequía, la financiación con tarjetas agropecuarias creció 45%. Por eso no sorprende que en las principales entidades financieras consultadas por Bank Magazine se recuperara paulatinamente hasta alcanzar nuevos máximos.
El crédito al cual se accede con las tarjetas rurales tiene una vida promedio de 270 días. El monto varía, pero empieza en los $ 20.000 hacia arriba. No es la financiación de largo plazo, algo que por cuestiones económicas es más incierto, pero es “genuina” en el sentido de que son créditos para capital de trabajo.
Las entidades líderes en este sector incluso financian los consumos de la precampaña, lo que en la práctica se traduce a tener fuentes de fondeo más allá del año. Las estimaciones de cosecha y precios para la campaña de este año (en particular la de soja) generan optimismo a la hora de las proyecciones.
El fuerte salto de la cosecha de soja que se espera a partir de fines de marzo en relación con la campaña del año pasado resultó clave para darles un nuevo envión a las tarjetas dirigidas al sector agropecuario. Se espera que la cosecha de la oleaginosa ascienda hasta las 55 millones de toneladas, un salto de más de 50% en relación con la del año anterior.
Sinergias y convenios
La clave pasa por los convenios que los bancos realizan con las empresas relacionadas con el agro como proveedores de insumos (fertilizantes, agroquímicos, semillas, combustibles, ubricantes, etc.), algo que permite a los clientes de las tarjetas –llegado el caso– obtener tasas y plazos sumamente ventajosos. En el caso del Banco Provincia, por ejemplo, los rubros donde sus tarjetas Procampo tuvieron mejor desempeño durante 2009 fueron la compra de semillas (51%), fertilizantes y agroquímicos (25%), combustibles (15%) y hacienda (5%). Esto quiere decir que el 96% de la actividad que se realiza mediante este plástico se concentra en cuatro áreas.
Tan sólo el año pasado, en los bancos sumaron por lo menos 30 nuevos convenios, y en algunos casos ya tienen asociaciones con 6.000 comercios en todo el país. También desarrollaron distintas sinergias con los principales actores del sector, como las asociaciones con AAPRESID, AACREA, CRA y SRA, entre otros.
La relación entre los bancos y las empresas proveedoras del campo es fluida. Por ejemplo, Monsanto opera con 13 tarjetas agro emitidas por los bancos que más activamente asisten al sector agropecuario, que brindan la posibilidad de financiar la compra de insumos (por ejemplo, semillas) en pesos con plazos de hasta un año –con modelos acordes a los ciclos productivos de los distintos clientes– y opciones a tasa fija o variable. En algunos rubros, los chacareros se pueden financiar a tasa cero hasta 180 días de plazo gracias a las promociones.
En promedio, los bancos del sistema cobran un costo financiero total de alrededor de 20% anual a los productores que optan por financiarse a través de la utilización del plástico. “En los convenios promocionales durante 2009, se financió hasta 270 días al 9,5% anual. Actualmente continuamos con esta modalidad con SPS, Syngenta, Mosaic y Profertil. Ahora se incorporó una promoción especial con la firma CLAAS Argentina donde se financia la adquisición de repuestos hasta 120 días a tasa cero”, comenta Eduardo Reyna, gerente de Banca Agropecuaria de Banco Provincia.
Por lo general, la tasa depende del comercio donde el productor
realice los consumos. Si éste se encuentra dentro de los convenios vigentes, aplicará la tasa cero o la tasa especial que el comercio posea. De lo contrario, se le informa al cliente en el resumen de la tarjeta cuál es la tasa que aplica para el período.
“El banco es muy flexible brindándole al productor financiar sus consumos acorde al ciclo productivo, con el cual puede financiarse con exigencias de pago trimestral, semestral o anual, así como también efectuar transacciones pactando plazos”, explica Flavio Fischer, coordinador de Tarjetas Comerciales de Banco Patagonia.
Los requisitos que piden las entidades procuran no ser engorrosos para los chacareros a la hora de acceder a las tarjetas. Desde Santander Río, uno de los líderes del mercado, explican que la documentación que se solicita para obtener la tarjeta es la misma que se pide para otorgar cualquier otra línea de crédito y ésta varía en función del monto que el cliente solicite. “Por ejemplo, hasta un monto total de crédito de $ 150.000, solicitamos únicamente el último balance o Declaración Jurada de Ganancias”, dice Pablo Bullrich, gerente de Agronegocios de Santander Río.
“En nuestro caso es necesario abrir una cuenta corriente calificada con un margen para la Tarjeta Galicia Rural (todas las cuentas agropecuarias se califican con este margen)”, agrega Marcelo Mc Grech, gerente agropecuario de Banco Galicia.
Proyecciones

Los plásticos de los bancos que se dirigen específicamente al segmento agropecuario. La tasa de crecimiento anual supera el 45%.
La estrategia de las entidades en otorgar estos plásticos a los chacareros permitió suplir la caída de las líneas de préstamos a más largo plazo para ese sector. La renuencia a endeudarse por parte de los clientes provocó que los bancos redoblaran los esfuerzos para llegar al sector con distintas alternativas. Para el financiamiento a largo plazo, por ejemplo para la incorporación de maquinaria agrícola, las principales líneas son las de leasing.
Desde Banco Provincia, otro de los jugadores clave del mercado, explicaron que en el caso particular de Tarjeta Procampo el crecimiento interanual en 2009 fue del 100% del monto facturado, ascendiendo a $ 185 millones. “Los planes para el 2010 pasan por reforzar la apuesta, diseñando en conjunto con las empresas nuevos ofrecimientos que superen las ventajas brindadas en el año anterior y así poder repetir el crecimiento interanual registrado en los consumos”, afirma Reyna.
La misma filosofía tienen en Banco Galicia, donde planean mantener el liderazgo del mercado de tarjetas agropecuarias. Según sostienen en la entidad, controlan el 55% de la facturación total de este producto. “Buscamos diferenciarnos a través de innovación permanente, que se traduzca en beneficios específicos para los usuarios y los comercios. En este sentido –agrega Mc Grech–, para este año en el Galicia estamos desarrollando acciones destinadas a ofrecer nuevos productos y servicios que habitualmente no son accesibles para los usuarios de tarjetas para el agro e incrementar las ofertas a través de acuerdos con comercios de distintos rubros.”
En Banco Patagonia creen que las perspectivas para el sector en el 2010 son mucho mejores que las del año pasado. Por eso la idea es acompañar mediante las promociones y precampañas que se están desarrollando, la utilización de la Tarjeta Patagonia Agro que –manifiestan– “tendrá una mayor participación en el mercado”.



