Ante el crecimiento conseguido en los últimos años, muchos bancos se embarcaron en un fuerte proceso de reordenamiento edilicio. Así, se multiplicaron las mudanzas, que en muchos casos incluyeron las compras de nuevas sedes corporativas. Mejoras en la eficiencia de la organización y disminuir el impacto ecológico, entre las prioridades.
Una mudanza es sinónimo de estrés, pero al mismo tiempo suele ir de la mano de grandes satisfacciones.
Esto es algo que lo sabe cualquier familia que ha pasado por el proceso y se trata de sensaciones que también pueden trasladarse a las corporaciones. La banca es uno de los sectores que sobresalieron en los últimos meses por notables movimientos, que en muchos casos involucran a históricas casas matrices.
La lista de bancos que encararon la construcción de nuevas torres o la remodelación de edificios enteros crece casi mes a mes. El caso más emblemático por estas horas es el del Banco Ciudad, que instalará su nuevo edificio corporativo en Parque de los Patricios con una inversión proyectada en $ 180 millones. Pero en la lista figuran otras entidades, tanto nacionales como extranjeras: Finansur, Patagonia, HSBC y Banco de Córdoba son algunos de los casos más notables.
Un poco antes también Banco Galicia había efectuado un movimiento estratégico con la construcción de la nueva torre en la esquina de Juan D. Perón y Reconquista. Y hay otros que también tienen en carpeta una mudanza, aunque no resulta sencillo encontrar el lugar justo para concretarla.
Casi todos los casos detrás de la decisión de la compra o la construcción de una nueva sede corporativa están relacionados con la expansión de la entidad y la necesidad de concentrar las principales actividades dentro de un mismo espacio físico. Así como una familia que se agranda tiene quebuscar un departamento con uno o dos ambientes más, algo parecido está sucediendo con los bancos.
Apuntando al sur

El Banco Ciudad tendrá una nueva sede corporativa en Parque Patricios. Federico Struzenegger, presidente de la entidad, visita una sucursal en plena remodelación.
El concurso público de proyecto y construcción de la nueva sede corporativa del Banco Ciudad ya fue lanzado y la entrega de las propuestas será el 3 de mayo. El tiempo estimado de la obra va de 19 a 22 meses, es decir que estaría terminada después de que culmine la actual gestión de Mauricio Macri como jefe de Gobierno.
“Decidimos invertir una parte de los $ 350 millones de utilidades
que conseguimos el año pasado en la construcción de este nuevo edificio y buscamos que la obra sea un verdadero icono para el sur de la ciudad de Buenos Aires”, explicó Federico Sturzenegger, presidente de la entidad.
El edificio tendrá un espacio más que generoso, ya que se emplazará en una manzana entera, dentro del espacio geográfico que se va transformando en el nuevo Distrito Tecnológico Porteño (ya hay 32 empresas que se mudaron allí y otras 40 buscando inmueble). El espacio para la nueva sede corporativa del Ciudad será más que generoso, ya que tendrá 31.000 metros cuadrados cubiertos y abarcará toda una manzana, delimitada por las calles Uspallata, Iguazú, Los Patos y Atuel.
Esta nueva obra acompaña, además, un plan de modernización de las 57 sucursales del banco, que arrancó en 2008 y finalizará en 2011. En los primeros dos años ya se reformaron totalmente 24 casas.
El plan de obra incluye la relocalización no sólo de la casa central de la calle Sarmiento, sino también de las oficinas ubicadas en otros edificios dispersos en distintos puntos de la ciudad (en las calles Esmeralda, Larrea y Florida, por sólo mencionar algunos).
La emblemática casa central actual será reconvertida para transformarse en un nuevo centro cultural. “La idea –agregó Sturzenegger– es que este edificio absorba la importante actividad pignoraticia de la institución, como sucede con los remates de obras de arte.”
Se agranda la familia

Tomás Sánchez Córdova, director del Banco Finansur, con la mesa de operaciones de fondo, en la nueva casa matriz recién inaugurada, en Sarmiento al 700.
La recuperación de la actividad financiera luego del derrumbe generado por la crisis 2001-2002 provocó que muchos bancos crecieran en forma desordenada. En estos últimos nueve años muchas entidades duplicaron y hasta triplicaron el tamaño a través de la compra de otras entidades.
Muchos bancos locales aprovecharon, de hecho, que muchas entidades extranjeras abandonaron el país luego del congelamiento de depósitos y la pesificación.
Banco Finansur es uno de los que completaron recientemente su mudanza. Abandonó una esquina envidiable como pocas, la de Corrientes y Reconquista, donde se encontraba desde 2001, para pasar la totalidad de las operaciones a un edificio entero ubicado también en el microcentro. El inmueble fue utilizado en los últimos años por la agencia de publicidad Ogilvy, pero antes pertenecía al Banco del Sud. Son 2.500 metros cuadrados donde ya trabajan unos 120 empleados.
La mudanza comenzó los fines de semana de enero y el proceso completo llevará un par de meses más. Tomás Sánchez Córdova, director de Banco Finansur, explica que “teníamos la actividad del banco dispersa en siete oficinas distintas. Somos un banco chico y las decisiones se toman muy rápido. Ahora ese proceso será mucho más veloz porque estamos todos juntos en un mismo edificio”.
“Esto nos permitirá –agrega– más sinergia entre el
directorio y los gerentes.” La expansión de la institución se dio por la incorporación de nuevos negocios, pero sin compra de otras entidades.
En este nuevo edificio, Finansur también ofrecerá atención al público, tal como sucedía en Corrientes y Reconquista. Sánchez Córdova recuerda que en aquella esquina estaban desde 2001. “En ese momento no teníamos salida a la calle, pero decidimos tener visibilidad. Después de mucho recorrer, coincidimos en que esa esquina, que pertenecía al Banco de la Rioja, era la ideal”, rememora el ejecutivo.
El Finansur consiguió lo que pocos logran: una exitosa transmisión generacional, ya que Jorge Sánchez Córdova, fundador de la entidad hace 35 años y que continúa firme en su conducción, delega cada vez más en sus hijos, Juan Manuel (vicepresidente) y Tomás.
Más allá de este cambio de manzana, la institución no cambiará
el eje de su actividad, que en los últimos años se volcó decididamente al financiamiento de pymes. “Conocemos a fondo a nuestros clientes, nos tienen confianza y les ofrecemos
un traje a medida. Creemos que por este sector pasa el desarrollo de la Argentina”, explica Sánchez Córdova.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó recientemente
una línea de un millón de dólares a favor del Finansur para financiar a empresas relacionadas con el comercio exterior, lo que en la entidad fue leído como una confirmación de la solidez de su balance.
La ola verde
La compra de competidores también puede resultar una oportunidad para encarar una reorganización. Ese fue el caso del HSBC, tras la compra de la red en la Argentina del italiano BNL. Florencia Trotta, jefa de comunicaciones externas y asuntos institucionales de la entidad, explicó que “nos encontramos con un portfolio de edificios centrales que no nos resultaba adecuado. Teníamos sectores que se encontraban distribuidos en varios edificios con la consiguiente pérdida de eficiencia”.

El nuevo edificio del banco HSBC en la ex yerbatera Cruz de Malta, cumple con los estándares ambientales más altos.
La reingeniería tuvo varios pasos: la apertura de una sede corporativa ubicada en la Torre Fortabat, la reforma integral de dos edificios de servicios que se encuentran arriba de sendas sucursales (Florida 40 y Florida 229) y, el paso más significativo, el desarrollo de un edificio destinado a albergar todas las áreas de Operaciones y Tecnología. La mudanza se realizó al edificio denominado Barrancas de Lezama, donde funcionaba la yerbatera Cruz de Malta.
Allí funcionan el back office y el call center de la entidad, albergando 1.700 puestos de trabajo.
“La zona de Barracas –agrega Trotta– se caracteriza por contar con edificios emblemáticos, construidos con inmejorable calidad.” El edificio que pertenecía a Cruz de Malta tiene 23.000 metros cuadrados y 15.000 rentables. Pero además del confort y la cercanía al microcentro, el edificio tiene para el HSBC un atractivo especial, porque se procura un especial cuidado en lo que respecta a las normas ambientales. En ese sentido, el banco comenzó el proceso de certificación denominado LEED (Leadership in Energy and Environmental Design). “Se trata de una norma –agrega la ejecutiva de la institución– que busca reconocer aquellos edificios que sobresalgan en su comportamiento energético y compromiso medio ambiental.” Quienes obtienen este certificado garantizan que se trata de un espacio ambientalmente responsable, sano para trabajar y redituable en términos de ahorros de operación.
Este nuevo edificio del HSBC –prometen– permitirá reducir el consumo de agua y energía, lograr espacios más sanos para sus ocupantes y reducir las emisiones de gas invernadero.
La mudanza del año
Estos cambios del HSBC dieron lugar a lo que fue la gran operación inmobiliaria del sistema financiero del 2009, sobre el cierre del año. Banco Patagonia, que se encuentra en conversaciones para venderle parte del capital al Banco do Brasil, le compró al HSBC su emblemática torre de Avenida de Mayo y Chacabuco.
Desde el banco justifican la transacción porque “el objetivo era un edificio que sirviera para unificar diversas áreas centrales y que estuviera en una zona cercana a la casa central”.
Se trata de 24 pisos más dos subsuelos, 16.000 metros cuadrados
destinados a espacios de trabajo y servicios, cuenta con nueve ascensores y albergará a más de 900 personas. Según fuentes del mercado, la operación habría superado los 30 millones de dólares. Los trabajos de remodelación abarcan desde la estética hasta la ingeniería. “Algo novedoso es el sistema de aire acondicionado de volumen variable, tecnológicamente más eficiente, con gas ecológico, en línea con lo acordado por las grandes corporaciones en el Protocolo de Kyoto.”
Esa esquina también contará con una nueva sucursal de Banco Patagonia, cuya apertura está prevista para el segundo trimestre. Y prometen remodelar la plaza seca, incorporando veredas más amplias para facilitar la circulación de peatones.
También Banco Galicia se preocupó por la sustentabilidad de su nueva torre corporativa de 25 pisos, que se inaguró en 2007. El año pasado la entidad obtuvo la Certificación ISO 14.001 del Sistema de Gestión Ambiental implementado en el nuevo edificio. Fue el primer banco argentino en certificar su gestión ambiental.



