
Guillermo Kohan. Director Editorial de Radio El Mundo
Escribe: Guillermo Kohan
Las mejores perspectivas económicas que asomaban y aún están presentes para 2010 lucen cada vez más amenazadas por un clima político de creciente tensión interna, hasta el fantasma de la violencia política comienza a golpear ahora en las ya debilitadas expectativas. Las dudas están concentradas en cómo terminará la escalada desatada entre el Gobierno y la oposición para dirimir cómo se financia el Presupuesto y cómo repartir los fondos públicos de cara a la disputa presidencial de 2011.
Quién reparte los fondos y quién mantiene o resigna poder. Eso es lo que se discute detrás del relato de las reservas, el Banco Central y los DNU.
Está claro y es objetivo que las expectativas de inflación y la creciente tensión política golpearon el consumo en los dos primeros meses del año. En volumen, las ventas están más o menos estancadas o a la baja, hasta en sectores inflexibles como alimentos y productos de primera necesidad, donde el regreso a las segundas marcas muestra el grado de ajuste que, ante el temor al futuro, cada familia está imponiendo en su consumo.
La reversión en el flujo de capitales es evidente. Desde que estalló el conflicto de las reservas, enero y febrero anotó entre u$s 1500 y u$s 2000 millones hacia fuera del circuito formal, y obviamente resintiendo el consumo y la inversión.
Pero también se coincide en que no hay, en el corto plazo, severa amenaza a la estabilidad macroeconómica. El clima externo sigue entre favorable y muy favorable para la Argentina. Comienzan ahora y hasta julio, además, los mejores meses de la economía en términos de ingreso de dólares del complejo agroindustrial y ecaudación.
Temor al choque de trenes
Según opinan la mayoría de los analistas políticos, Nestor Kirchner no está dispuesto a negociar el poder, y volverá a tensar al máximo la pelea. Ante la amenaza opositora de anular los decretos residenciales, remover a Marcó del Pont, y coparticipar 100% del
impuesto al cheque, Olivos avisó que seguiría adelante sin cambiar su plan de Gobierno y de Poder. Convocó a la movilización callejera e ideologizó cada vez más el mensaje.
Amparados los Kirchner en que defienden a los pobres, luchan contra un supuesto golpe de derecha, y sólo los juzga “la historia”, no parecen dispuestos a frenar, desafiando a todo o nada a la oposición.
Sólo se detendrían si les inician y logran removerlos con juicio político, un proceso que sólo sumará más tensión y posible violencia en la lucha por el poder. Lograron asustar a todos. Oficialistas y opositores. Todavía la extorsión funciona.
Todos se acusan, oficialistas y opositores, de violar la Constitución. Se han sobrepasado todos los límites de conductas, ética y códigos de la política. La Presidenta sugiere que los jueces que la observan son unos coimeros, que los periodistas que relatan la realidad son unos mentirosos, y que los integrantes del Poder Legislativo son unos inútiles y unos fracasados.
“Están jugados”, dicen quienes frecuentan a Néstor y Cristina en la intimidad. Hay ministros que, en privado, vaticinan que el desenlace es “a las piñas”. Un eufemismo, para no decir “a los tiros”.
Si en los próximos dos años esta realidad de hoy tan angustiante termina espiralizando efectivamente la violencia política, se supera la oratoria desafiante y se pasa a la práctica de las agresiones físicas y hasta el crimen como en los ’70, es obvio que Argentina
vivirá un proceso de creciente desconfianza económica, con aceleración en la fuga de capitales, caída en el valor de sus activos, más inflación, estancamiento económico e imprevisible derivación política.
Es el escenario superpesimista que surge de la creciente tensión política y mediática que los protagonistas disparan en forma cotidiana por las radios, la TV y los diarios, que desde luego profundiza el ya justificado pesimismo por las dificultades económicas en el país.
La economía resiste
La realidad es que la economía viene así golpeada desde que comenzó el segundo mandato de Néstor Kirchner, con Cristina en la Presidencia. Más pobreza y menos inversión. Desde marzo de 2008 cuando empezó la crisis con el campo, la sequía, la crisis internacional y la recesión mundial, las AFJP estatizadas, el anticipo electoral, las candidaturas testimoniales, la derrota electoral de Kirchner, Néstor que no lo reconoce, la ley de medios y la reforma electoral contra la opinión pública, la guerra contra Redrado, ahora el Congreso en contra, la guerra contra el Congreso y los jueces… el choque de trenes tan anunciado.
Pero el dólar sigue estable y se devaluó la mitad de la inflación anual, los bancos están abiertos y devuelven los depósitos, se recuperaron los activos y las propiedades del piso depresivo del primer semestre 2009, y parece finalmente que la economía en 2010 no puede ser peor que 2009. Ya las estadísticas lo reflejan: + 67% actividad en sector automotor febrero 2010 vs. la tragedia de febrero 2009. Todos los números darán mejor contra el año
pasado. Y, sobre todo, la bonanza externa por el volumen récord de la cosecha y buenos precios internacionales garantiza que, en el peor de los casos, si no se estabiliza, el deterioro del modelo seguirá siendo lento. No se acaba la caja de un día para el otro.
De allí que una vez más, como en cada crisis del pasado reciente, seré algo más optimista que el resto de la cátedra de especialistas.
Considero muy baja la probabilidad de que ocurra una explosión de violencia politicosocial, explícita y generalizada. No veo muchos sectores dispuestos a “tirar tiros” por los Kirchner.
Sin duda es posible y casi seguro que se tense en forma crónica la disputa política, afectando las expectativas, con mucho “jarabe de pico”, y todo muy amplificado por la guerra de los Kirchner contra la prensa, el grupo Clarín y el resto del mundo.
Si el país no termina en una explosión de violencia política, entonces cabe asustarse menos. Veremos estos meses más de lo mismo, con intermitentes escaramuzas y amagues de que pronto llega lo peor.
Habrá finalmente que medir cuánto golpean las expectativas negativas hacia 2011: si la economía va a crecer 3% o 6% este año, si el dólar en 24 meses se estabiliza, o, en cambio sube de 4 a 5/5,50 pesos para dos años vista.
Inflación y déficit, en la agenda
Desde luego se discute y hay alerta amarilla por cuál será la inflación, a cuánto asciende el déficit y cómo se financia sin entrar en default. Un escenario extremo que parece
improbable en 2010 y 2011. Argentina no debería defaultear. Primero, porque no hay tal asfixia ni compromisos tan elevados, y segundo porque, se sabe, los Kirchner aspiran a permanecer en el gobierno y difícilmente generen una corrida financiera.
Arriesgo un pronóstico: dos años de 25% de inflación, y problemas complicados para la economía… pero en 2012.
En política, las dudas pasan por si los Kirchner entregan el mando en diciembre de 2011 o antes, si en el futuro logran mantener algo de poder, y cómo se Irán rearmando la oposición y sus candidatos. Kirchner dirá que será Presidente él o colocará un sucesor
que no lo ataque, tal vez termina otra vez gobernando y refugiado en Santa Cruz, a la expectativa de alguna revancha en el futuro.
Lo más relevante es que la situación económica internacional sigue siendo entre favorable y muy favorable. Permite suponer que todavía hay fortaleza económica para resistir el creciente disturbio político y la mala administración económica y política de un gobierno alterado, sin gestión y aislado cada vez más de la sociedad.



