
Claudio Zuchovicki Gerente de Desarrollo de Mercado de Capitales de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires
Luego de un 2008 signado por la debacle y el 2009 por la gran recuperación de las Bolsas en el ámbito mundial, los fundamentals de las empresas vuelven a ser claves. Para el autor de este artículo, se avecina un mercado aburrido, marcado por los datos que se conozcan de la economía real.
Como seguramente ustedes ya saben, se identifica con la imagen del toro a las subas del mercado por la manera de atacar de ese animal, arrastrando con el cuerno la presa hacia arriba. Con la imagen del oso arrastrando al atacar a su presa para abajo quedó identificada la baja en los mercados bursátiles.
De eso fundamentalmente se compone el mercado, de bajistas y de alcistas.
Pero hay que tener en cuenta que el bajista, con sus fundamentos, quiere que el mercado baje pero para comprar, y ese día se convertirá en un toro. El alcista lo es hasta que un precio lo seduce a vender y se transforma en un oso. Ambos quieren estar en el mercado. Ambos quieren estar en el ring.
Mientras todo se mueva dentro de un sistema, dentro de las mismas reglas de juego, sólo se convierte en una discusión de precios y de tiempos. El mercado irá de un lado al otro como un péndulo buscando el equilibrio.
Con la caída de octubre del 2008 y la gran recaída de marzo del 2009, el mercado cuestionó ese sistema y no era una discusión de valores sino de fin de ese sistema. Ahí no había contención y vimos a mi entender precios de activos realmente ridículos. Pisos de mercado (salvo algún activo puntual) que ya no volveremos a ver por mucho tiempo. Con la baja de estos días revivió el miedo, pero yo pienso que ahora sólo se trata del ida y vuelta lógico del mercado. No se debate el sistema como tal, sino sólo los precios, si son caros o baratos, o si recupero demasiado rápido o no.
Correcciones y rebotes
Esta discusión se resuelve fácilmente con las correcciones y rebotes. La baja será una oportunidad de compra para aquellos que por miedo estuvieron fuera de esta recuperación, y en las subas se aprovechará para tomar ganancias.
El oso intentará tirar a su presa para abajo, usando todas las noticias malas que tiene a su alcance (queda claro que su presa es el vendedor). El toro irá para arriba aprovechándose de la ansiedad que genera el exceso de liquidez en momentos de tasas cero.
Conclusión:
Sin pánico esta vez, pero sin euforias. Si el activo es bueno, si genera flujo positivo de dinero, si genera utilidades, si está bien administrado, con los movimientos cíclicos de siempre inevitablemente va a valer más. No se deje llevar por el precio de hoy, piense en el que puede valer en dos años. Por ejemplo, los bancos argentinos hoy o las empresas argentinas que exportan al Brasil, o tienen negocios allí también. Porque ganan como si fuesen brasileñas y están valuadas como argentinas. Sin embargo, desconfiaría de activos que no generen utilidades, ni flujo de dinero, llámese oro o acciones de empresas que tengan que resolver asignaturas pendientes con los Estados o con sus inversores, por más baratas que estén. De nuevo no se deje llevar por el precio de hoy, piense qué será de ese activo en dos años. Prepárese para un mercado aburrido. El mercado no se podrá despegar de la economía real. Crecerán pero lentamente. Vamos a tener que acostumbrarnos al nivel de tasas de interés actuales.



