Continuó la concentración de la banca, que redobla la apuesta por el consumo.

Entidades nacionales y extranjeras aprovecharon la retirada forzosa de algunos grupos internacionales para crecer en el financiamiento de individuos de bajos ingresos o no bancarizados. Las grandes movidas de 2009.
La salida de varios jugadores internacionales obligados por la crisis financiera internacional a reducir su exposición en los mercados de mayor riesgo como la Argentina demostró que existe entre las entidades nacionales y algunas extranjeras un claro apetito por seguir creciendo en el mercado local. Banco Galicia, Comafi, Patagonia y Santander Río son sólo algunos de los nombres que este año aprovecharon la crisis de grandes grupos internacionales para consolidar su presencia en el sistema financiero argentino.
Pese a que 2009 no fue necesariamente un buen año para los préstamos al consumo (de hecho la tasa de crecimiento fue mediocre), gran parte de esas transacciones tuvo como apuesta de fondo una recuperación del financiamiento a individuos de bajos ingresos o no bancarizados. Tal es el caso de Banco Galicia que, junto con Pegasus, uno de los fondos de private equity más grandes del país, adquirió Compañía Financiera Argentina (CFA), empresa dedicada al financiamiento al consumo, propiedad de AIG (American Internacional Group), el gigante asegurador norteamericano que, al borde del colapso, debió ser rescatado por el gobierno de los Estados Unidos poco después de la caída de Lehman Brothers.
Galicia y Pegasus pagaron por la filial local de créditos al consumo de AIG $ 166,5 millones (el banco aportó $ 133,2 millones y Pegasus $ 33,3). Con la compra de CFA, Galicia se fortalecía en un nicho en el que ya era un jugador de peso, como es el de financiamiento a sectores de ingresos bajos, y además complementaba el negocio de Tarjeta Naranja, su otra compañía dedicada al consumo, con fuerte presencia en el interior del país. Con sus marcas Efectivo Sí y Cuota Sí, CFA tiene 93 sucursales, de las cuales 17 están en Capital Federal y 54 en el Gran Buenos Aires.
Pero el del Galicia no fue un caso aislado. Comafi también aprovechó la oportunidad de expansión que la crisis financiera internacional abrió en el mercado local. Fue al comprarle en febrero pasado a Diners Club (del Citibank) la tradicional tarjeta de crédito Provencred, un plástico con fuerte raigambre en el centro el país, y además la compañía financiera del mismo nombre, especializada en créditos al consumo.
Para Comafi, explica Eduardo Arrobas, presidente de Provencred, la adquisición tuvo un doble atractivo: primero, le permitió al banco que desde 2002 estuvo concentrado en Capital Federal y Buenos Aires, con apenas algunas sucursales en el interior, desarrollarse geográficamente con 23 sucursales en 11 provincias. Segundo, le abrió la puerta al banco de capital nacional a un segmento de clientes al que no tenía acceso, con una cartera desarrollada y una marca de más de 30 años conocida en el interior.
“Creemos, en general, que el préstamo en la Argentina tiene un ratio no significativo en función del PBI (Producto Bruto Interno), y que la Argentina en un modelo de desarrollo tiene que ir creciendo en esta participación. Ésa es nuestra apuesta”, asevera Arrobas. “El crédito de consumo, como el resto del crédito, es un producto al que le falta mucho desarrollo. Y da la sensación de que a todos los grupos que manejan operaciones con servicios financieros les interesa el consumo para poder crecer”, señala a Bank Magazine el ejecutivo de Provencred, que da préstamos personales y con tarjetas, y tiene en la actualidad una cartera de entre 90.000 y 100.000 clientes.
Pero Provencred no es la primera incursión de Comafi en el negocio de consumo, sino que la entidad de capital nacional viene realizando una serie de adquisiciones en el sector. El banco de la familia Cerviño había comprado antes Milla, una compañía que se dedica a préstamos prendarios en concesionarios; Crediclick, que realiza créditos virtuales para internautas bancarizados, y Préstamos Dirigidos SA, que con su producto Cuota YA compite en cadenas de electrodomésticos.
De la misma manera, otra entidad de capital nacional, Banco Patagonia, aprovechó para hacer una movida en 2009. La entidad bancaria –que preside Jorge Stuart Milne– sacó ventaja de la necesidad de recupero de fondos que tenía la financiera de la gigante automotriz General Motors (GMAC) tras el salvataje del gobierno de los EE.UU., para quedarse con la filial local de esa compañía que, en la Argentina, tiene un negocio mayorista de financiamiento a concesionarios y uno minorista, en el que apunta directamente a quienes buscan adquirir un vehículo.
“Desde el punto de vista estratégico, incursionamos en un negocio en donde la porción de mercado que teníamos era muy chica”, señaló Rubén Iparraguirre, director de Banco Patagonia. El banco pagó US$ 23 millones por el 100% de las acciones de la compañía, que al momento de la compra tenía una cartera de préstamos de $ 300 millones, pero que en su mejor momento, previo a la crisis internacional, había llegado a sumar $ 500 millones. Por estos días, el banco trabaja en el desarrollo de una nueva marca para reemplazar la de GMAC.
Nuevas estrategias
Tal vez un caso distinto en cuanto a fusiones y adquisiciones fue el de Santander Río. El banco español anunció a fines de agosto que compraba la red de sucursales y la operación minorista de BNP Paribas en la Argentina (una de las perlas más deseadas del año), operación que le permitió incrementar su red de sucursales en la Capital Federal en un 20%.
El banco de origen francés era, sin embargo, uno de los mejor posicionados después de la crisis. Pero eligió abandonar en la Argentina el negocio minorista y concentrarse, en su lugar, en el mayorista y en el nicho de consumo.
De hecho, el mismo mes en que vendió su unidad minorista a Santander Río, BNP Paribas se quedó con la totalidad del paquete accionario de Banco Cetelem, una entidad que hasta el momento había controlado en un 60%. BNP Paribas le compró a Carrefour Nederland –también su socio en el Banco de Servicios Financieros– el 40% que faltaba.
“La operación se hizo en el contexto de un acuerdo mundial entre BNP Paribas Personal Finance y Carrefour Nederlanden varios países”, explica Patrick Decla, presidente de Banco Cetelem. Según confió el ejecutivo, el banco incluso tendría previsto rebautizar a Cetelem con su marca BNP Paribas Personal Finance. “Antes había cierto temor de que se confundieran los consumidores, pero tras la venta del banco minorista, para facilitar el reconocimiento del consumidor se está trabajando en el cambio de marca, que ya se usa en México y también se va a implementar en Brasil”, dice Decla.
Esta institución, que se dedica al financiamiento de autos y motos – trabaja con Suzuki, Car One, Dietrich, entre otros concesionarios–, y que participa del negocio de electrodomésticos –con casas como Garbarino, Saturno y la Casa del Audio–, cree que en 2010 habrá una recuperación del consumo.
“En 2009, vimos en motos y autos una caída cercana al 20% con respecto a 2008. Pero para 2010 ya lo vemos mejorando, con tasas de interés en baja”, se entusiasma Decla.
Un año marcado por el freno del crédito
La crisis internacional que marcó a fuego la caída de Lehman Brothers, en septiembre de 2008, ya presagiaba que 2009 no sería un año fácil para el sistema financiero argentino. Sin embargo, las elecciones legislativas de junio generaron un nivel de incertidumbre imprevisto y de tal magnitud, que la actividad bancaria que venía acumulando años de gran bonanza desde 2005 a 2007 prácticamente se vio paralizada durante el primer semestre del año. Con elecciones que se habían planteado con máximas como “oficialismo o caos”, los bancos optaron en la primera parte del año por extremar su conservadurismo. Redujeron su exposición al riesgo, acotaron los créditos a sus clientes más cumplidores y se hicieron de colchones de liquidez para enfrentar la tormenta.
El sistema financiero conservó así ratios de liquidez del orden del 30% (cercanos a los máximos históricos), y el crédito al sector privado que había venido creciendo en el período 2005-2007 a un ritmo de hasta el 40% anual (y del 20% en 2008) se contrajo fuertemente. Según apunta Alejandro Banzas, economista jefe de Reporte Económico, en ese entonces, la mayor caída en el crédito estuvo asociada a las líneas vinculadas a la producción como adelantos, documentos, leasing y las financiaciones a las exportaciones, en detrimento de las pertenecientes a consumo.
Durante el primer semestre, los individuos optaron por mantener sus ahorros en cuentas a la vista (los depósitos a plazo caían, en consecuencia) y comprar dólares. El tipo de cambio saltó así de $3,40 por dólar a comienzos de año a casi $3,86 en los primeros días de septiembre. Mientras que las colocaciones en moneda extranjera en el sistema financiero acumulan en 2009 un crecimiento de casi el 30% anual, pese a que los bancos locales pagan por los depósitos en dólares tasas de interés inferiores que no pasan del 1% anual.
Los depósitos, tal vez el indicador más importante de la salud de un sistema financiero, también están recuperándose, con tasas de interés en franco descenso. Entre septiembre y octubre, según un informe del equipo de research del Banco Ciudad, las colocaciones del sector privado en pesos crecieron un 3,6%, y lo que es aún más importante, el incremento en los depósitos a plazo asciende a 5,5%.
De esta manera, con su fondeo asegurado y altísimos niveles de liquidez, los bancos se están lanzando con mayor agresividad para conquistar nuevamente el mercado crediticio. Claro que, después de meses de contracción, la recuperación tampoco será de un día para el otro, menos teniendo en cuenta que la demanda, temerosa de la inestabilidad que presenta aún el mercado laboral, no reacciona de manera inmediata.
Este comportamiento alentador, sin embargo, no se verificó en los denominados “préstamos largos” (hipotecarios y prendarios), cuyos plazos continuaron con tendencia a la baja. “De cualquier forma, probablemente a partir de los planes de subsidio oficiales que se vienen impulsando podríamos empezar a ver una reversión de esta situación (o al menos que no sigue empeorando)”, asegura un informe de Econviews.
La recuperación de los préstamos privados, sobre todo para las familias, se presenta luego como una de las grandes materias pendientes para 2010, tras una suba mínima de apenas 6% en 2009 (menos de la mitad de la inflación). Al igual que la estabilización de los niveles de morosidad. Si bien los bancos todavía tienen ratios de irregularidad muy bajos en términos históricos –en agosto era de 3,8% de la cartera, de acuerdo con datos del BCRA– la calidad de la cartera crediticia de las entidades empeoró en 0,7 puntos porcentuales a lo largo de 2009.
Texto: Florencia Donovan



