Detener la fuga de capitales, que en el primer semestre del año superó los u$s 11.000 millones y que suma u$s 40.000 millones desde fines de 2007, sigue siendo uno de los grandes desafíos para la economía argentina. Claro que en julio y agosto se vio una baja considerable en el ritmo de salida. ¿Punto de inflexión o apenas un descanso sin cambios de fondo en la tendencia? Todo dependerá de las señales oficiales.
El 2008, cuando la fuga igualó al fatídico 2001, estuvo signado por la pelea con el campo y la estatización de las AFJP. Más allá de las turbulencias financieras en el nivel global, la huida de capitales siempre respondió –en mayor medida– a los desaciertos políticos fronteras adentro.
Para los especialistas, el poder de “daño” que ahora tiene el Gobierno es más acotado que en el pasado. O sea, no tiene el poder político para tomar iniciativas controvertidas que exacerben la dolarización de portafolios, como sucedió el año pasado y en el primer semestre de 2009. Es más, acercarse al FMI, realizar una oferta a los holdouts y subsanar la deuda con el Club de París ayudarían a mejorar la percepción del mercado. Aun así, la endeble situación fiscal continuará sembrando dudas para el corto y mediano plazo.
Éstas fueron algunas de las conclusiones del encuentro exclusivo organizado por Bank Magazine con cuatro renombrados economistas. El Park Tower Buenos Aires Hotel fue nuevamente el lugar elegido para un debate de alto nivel, en el que participaron Eduardo Levy Yeyati, jefe de estrategia de mercados emergentes de Barclays Capital y profesor de la Universidad Di Tella; Diana Mondino, de la Universidad del CEMA; Diego Estévez, director ejecutivo del Mercado Abierto Electrónico (MAE), y Leonardo Leiderman, profesor de la Universidad de Tel Aviv, Israel.

–¿Cómo analizan el proceso de fuga de capitales de los últimos años y cómo ven la situación actual?
Diana Mondino: Salieron capitales de forma importante por temores (creo que infundados) a una intervención política más que económica que altere los derechos de propiedad. Porque la fuga no se produjo por un tema de rentabilidad. En el exterior no se obtienen mayores ganancias que acá. La rentabilidad en la Argentina de las actividades financieras se mantiene en niveles atractivos. Pero eso también refleja un nivel de riesgo sumamente elevado.
Eduardo Levy Yeyati: La mayor parte de la salida de fondos fue por factores asociados a la política económica del Gobierno. Hay que definir dos aspectos que cambiaron en los últimos meses. El miedo era a una confiscación o una movida que siguiera el patrón de la manipulación del INDEC. Pero era un mecanismo para bajar deuda. La primera etapa estaba asociada a eso. Pero después, el deterioro de las cuentas fiscales abrió otro frente: afrontar pagos con recursos menguantes o incentivar la mayor alteración de los contratos. Creo que hoy este fenómeno se asocia a las cuestiones fiscales que están más complicas. El Gobierno no piensa en confiscar activos, es lo que se está diciendo, pero el inversor promedio piensa que si la situación fiscal se complica puede que aparezcan más políticas intervencionistas.
Diego Estévez: La dolarización de portafolios está en el ADN del argentino. Siempre estuvo esta tendencia. Llegamos el año pasado a un proceso tenso, si bien el sistema –dentro de todo– lo soportó bastante bien. Principalmente porque se encuentra con una posición de liquidez elevada que le da colchón a una corrida. Los bancos supieron administrar con habilidad ese excedente. En general, la respuesta del mercado fue tomar posiciones de cobertura a futuro para capear el temporal. La posición del Central fue oscilando y ahora se ve una reversión, con recuperación de reservas. Un cambio de tendencia de los mercados internacionales ayudó a los bonos argentinos que estaban a precios de remate. De todas formas, hoy se negocia un tercio de lo que se operaba hace un año.
Leonardo Leiderman: El tema es la confianza. La situación fiscal puede ser preocupante, pero está mal en todos los países. El fenómeno de la fuga es muy argentino. La proyección es que la inversión extranjera directa neta en Brasil va a ser de u$s 23.000 millones este año contra cero para Argentina. El riesgo país argentino es mayor que el de Venezuela y Ucrania. Es por la desconfianza, esto ha sido y seguirá siendo la clave. Y va a empeorar en vistas a la elección del 2011, no creo que mejore.

Un punto de coincidencia de todos los participantes del encuentro fue la necesidad de transparentar las estadísticas para recuperar confianza. Será, además, un aspecto central para acercarse al FMI.
–¿Se redujo el riesgo después de que el oficialismo perdiera en las elecciones de junio?
Levy Yeyati: El temor era que Kirchner se iba a recluir para recuperar la iniciativa. Las acciones políticas (como el tema del campo y las AFJP) afectan a las decisiones de los inversores. Son riesgos de acciones inesperadas y con implicación en los retornos. Pero después de las elecciones, los riesgos son menores. Lo que pasó con la AFA –para el inversor– es menos riesgoso que la manipulación del Indec. El margen de Kirchner ahora es más limitado. Podés tener algo, como sucedió con el fútbol, pero no hay tantas movidas políticas con implicancias económicas. El recambio del Congreso va a dar más protección.
Mondino: La situación de las provincias es muy mala. Se esperaba más cuidado en lo fiscal y se otorgaron aumentos salariales en todas partes. Todo lo que es inversión pública se atrincheró en el Conurbano, por esto el control sobre las provincias es más alto. Si Kirchner no manda el cheque nadie paga, y hay un grado de conflictividad en aumento. El daño puede ser grande no desde lo económico sino desde lo social. Veo un grado de conflictividad alto.
“Veranito” en los Mercados
–¿Se puede aprovechar el mejor clima de los mercados?
Estévez: Esta bonanza, bajo la idea de que lo peor de la crisis internacional ya pasó, motiva a los deprimidos precios que tenían los bonos. El cambio de ministro de Economía también generó expectativa. La figura de Amado Boudou tiene una presencia real. Él se limitó a hacer dos grandes anuncios. El canje de bonos es para que el sistema financiero se quite de encima los activos con controversia en el Indec. Por el otro lado, existe la percepción de que se avanzará con los holdouts. Esto ayudó a impulsar los precios. Para ver si es sustentable, hay que esperar a ver si se avanza con otros temas, como el Club de París y el Fondo, a través de una revisión por parte del staff del organismo en el marco del artículo IV.. Eso va a marcar si los mercados van a ir un poco mejor en los próximos meses.
–¿En ese marco, creen que habrá un programa con el FMI?
Leiderman: Me imagino que el Fondo va a poner énfasis en temas como el Indec. Es bastante intolerable que no se sepan las estadísticas de un país. No sólo afecta a la inflación, también hace difícil calcular el PBI y el nivel de pobreza. Pero no creo que haya cambios en los próximos años. Estamos en un mundo donde el simbolismo en torno del Fondo es muy fuerte, el mercado debe pensar que el acuerdo entre el país y el organismo no va a llegar. A pesar de que a ellos les encantaría llegar a una solución.
Levy Yeyati: El problema del Indec es que el Fondo necesita los datos para monitorear el programa. Incluso esta versión moderna del organismo que impone bajas condicionalidades necesita saber que el Gobierno puede pagar lo que le prestan. El FMI comenzó con mucho impulso este año, pero su único pool de clientes es Europa de Este (la América Latina de los ’90). En la región no tiene clientes y necesita uno a la manera antigua. Por eso, van a estar predispuestos a negociar con Argentina. Podés hacer un programa de u$s 15.000 millones ó u$s 20.000 millones de manera rápida. La alternativa es dejar todo preparado para obtener los fondos como hizo Turquía. Tiene el programa aunque no se implementa. Es la opción. El artículo IV es muy barato.
Mondino: El problema es que el discurso se alteró tanto que se cree que pedirle plata al Fondo es darle el alma al diablo. Cuando, precisamente, están para prestar dinero. Ningún FMI interfiere en las políticas de los Estados.
Llegar a un acuerdo con el Fondo ayudaría en la negociación con el Club de París, que es importante porque financia la maquinaria a crédito.

Señales y Marketing
–¿Qué señales tendría que dar el Gobierno para reducir la fuga de capitales?
Estévez: Un punto sería dar señales desde la política fiscal. En ese sentido, hay mucho para trabajar. El segundo tema es arreglar el default con los acreedores, eso sería central. No creo que se avance demasiado con la discusión sobre el Indec, por eso creo que cerrar fiscalmente bien el ejercicio será una prioridad.
Leiderman: Para los próximos meses tengo un buen feeling de que habrá factores macro buenos: la recuperación mundial (las empresas van a mostrar buenas ganancias) y el consenso en torno de la recuperación seguirá. Me preocupan menos los próximos meses porque Argentina puede beneficiarse del ciclo, puede dar la impresión de que las cosas están mejorando. Mi gran pregunta es la transición hacia el 2011.
Levy Yeyati: La fuga cayó muy fuerte y se va a mantener la tendencia. El año que viene va a ser flojo en el nivel internacional, pero no te quita la recuperación que tuviste ahora. Domésticamente hay varias cosas que se pueden hacer, el articulo 4 del Fondo limitaría la reestructuración forzada de la deuda. También ayudaría una oposición política más activa que tenga un rol estratégico. Hoy la oposición está muy fragmentada, pero si hubiera un marco de consenso limitaría riesgos.
Texto: Pablo Wende y Leandro Gabin / Fotos: Rosana Schoijett





