
“Creemos firmemente en la sinergia entre el sector público y el privado. en Alemania y en Estados Unidos hay muchos bancos qee funcionan de esta manera.”
Lejos de los rumores que mencionan la intención del Gobierno por avanzar en masivas nacionalizaciones de empresas, Diego Bossio, director en representa-ción del Estado en el Banco Hipotecario y ahora también vicepresidente segundo de la institución, se esperanza en que el modelo de manejo público-privado de la institución puede representar un verdadero caso testigo: “La relación del Gobierno con los accionistas privados es muy buena –explica–, y prueba de ello es cómo se trabajó hasta llegar al plan de créditos hipotecarios, cuyo impacto en el público superó todas las expectativas”.
Bossio, que tiene apenas 29 años, llegó en enero de este año al Hipotecario, tras una situación insólita: el banco fun-cionó durante un año y medio con los dos cargos de direc-tores que representan al sector estatal vacantes. En otras palabras, pese a contar con mayoría accionaria, el Estado nacional no tenía presencia formal dentro de la entidad. Los anteriores directores quedaron salpicados por el escándalo de la “bolsita” de la ex ministra de Economía, Felisa Miceli, y abandonaron la institución en medio de un escándalo.
El Estado tiene un 64% del Hipotecario. El porcentaje inclu-ye el 5% que posee la ANSES, producto de lo que heredó de la nacionalización de las AFJP. En la Bolsa flota el 3,3%, mientras que al grupo IRSA le corresponde el 27%, lo que le da derecho además a poseer el management (que mantiene desde 1997).
La designación de Bossio fue impulsada por la Presidenta, Cristina de Kirchner, y resultó el primer indicio de que el Estado buscaba no sólo una presencia formal en la institu-ción, sino un rol mucho más activo en la toma de decisiones. Durante casi seis meses fue madurando el plan de créditos hipotecarios, con plazos de hasta veinte años y tasa fija en pesos, hasta su anuncio a fines de mayo, que despertaron críticas por su cercanía a las elecciones legislativas.
En el medio, hubo movimientos en la institución que desen-cadenaron un cambio en la cúpula. Se fue la presidenta Clari-sa Estol y su cargo fue ocupado por Eduardo Elsztain, que se mantenía como vicepresidente de la entidad. Al mismo tiem-po, fueron convocados nuevos nombres al directorio, como el del ex presidente del Central, Mario Blejer. Y Amado Boudou asumió como director en representación de la ANSES.
Economista y peronista
Aunque desembarcó en el banco proveniente de Mendoza, donde se desempeñaba como subsecretario de Gobierno del gobernador Celso Jaque, Bossio es bonaerense, oriundo de Tandil. “Mi familia siempre fui peronista, mi primera participación en política fue a través de la Fundación Contemporánea”. Sin embargo, fue su rol de economista el que le abrió paso a la política.
Egresado de la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, y luego de un master en la Universidad San Andrés, arrancó por un breve lapso en la consultora Exante, de Aldo Abram. De allí saltó al Senado, donde asesoró durante cuatro años a Jaque, entonces sena-dor por la provincia de Mendoza. Allí conoció a su mujer, Valeria Loira, quien asesoraba a Cristina de Kirchner en la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara alta. De allí también ella dio el salto y actualmente es síndica ge-neral adjunta de la Nación.
“Como economista, me pareció un gran desafío ocu-par este lugar en el Hipotecario”, cuenta Bossio desde su despacho en el cuarto piso del emblemático edificio diseñado por Clorinda Testa, que antes de albergar al BH era la sede central de Lloyds Bank. En su despacho tiene retratos de Perón, Evita, una romántica foto con su es-posa en Venecia y otras dos con sus actuales referentes: Jaque y Cristina.
La confianza que se supo ganar con la Presidenta le valió su nombramiento al frente de la ANSES, tras las elecciones legislativas. Tendrá, desde allí, la responsabilidad de mane-jar el destino de una caja superior a los $ 100.000 millones. Mantendrá, además, su cargo en el banco.
En cuanto a su rol dentro del Hipotecario, desmiente de manera categórica que alguna vez se haya pensado en rees-tatizar la entidad: “Por lo menos a mí nunca me transmitie-ron esto, todo lo contrario. La Presidenta me pidió que efec-túe un diagnóstico de cómo estaba el banco y elabore una propuesta de trabajo. Nunca estuvo en juego algo parecido a una nacionalización, al menos nunca se pensó como una salida válida”, agrega.
–¿Cómo fue la convivencia en los últimos meses con el grupo Irsa, que tiene el management de la entidad?
–Desde el Estado creemos que mantener al sector privado manejando la institución es lo más eficiente y profesional. Procuramos, por supuesto, que los objetivos se cumplan. Pero creemos firmemente en la sinergia entre el sector público y el privado. En Alemania y en Estados Unidos hay muchos bancos que funcionan de esta manera.
–La ANSES ingresó con un director en la entidad por la participación heredada de las AFJP. ¿no lo considera una ofensiva peligrosa?
–No, porque donde el Estado tiene participación como ac-cionista es lógica que deba cuidar esa tenencia. Es una manera de cuidar el stock de recursos heredado al mo-mento del cambio que se produjo en el sistema provisio-nal. Yo daría vuelta el argumento, ¿qué pasaría si la ANSES no nombrara los directores que corresponden? Otros plantean la posibilidad de que se vendan estas participaciones. Pero, ¿hubiera sido racional vender a fines del año pasado, en el peor momento? En todos los países hay más presencia del Estado por la crisis. En todo caso, se trata de encontrar espacios de encuentro entre los intereses del sector público y el privado.
–¿En qué marco la anSES le presta los fondos al Hipotecario para otorgar los nuevos créditos?
–La ANSES ya depositó un primer tramo de un préstamo en dólares, pero está previsto en el contrato que también pueda hacerlo en pesos. Es la primera parte de un esque-ma que se completa con la securitización de los présta-mos otorgados. El banco emitirá una Letra Hipotecaria que tendrá como activo subyacente estos préstamos y ya está el compromiso de suscripción por parte de la AN-SES. Sin embargo, el propio banco asume el riesgo en caso de incobrabilidad de la cartera.
–¿Por qué no intervinieron otros bancos, ya sea pú-blicos o privados, en el otorgamiento de los créditos financiados por la ANSES?
–El Hipotecario tiene un expertise único para dar estos créditos y evaluar las condiciones de repago de cada cliente. Estamos convencidos de que podemos tener una cartera de excelente calidad, considerando que la morosidad actual del segmento es inferior a 1%. Es probable que firmemos convenios con municipios o con la propia ANSES para que la gente que quiera acercar sus carpetas tenga vías alternativas para hacerlo.
–¿Qué opina del rol de la ANSES como accionista de compañías cotizantes, entre las que se encuentra el Hipotecario?
–El organismo heredó un stock de recursos, entre ellos acciones de empresas. Lo más lógico es involucrarse en el control para cuidar el patrimonio del Estado y por eso se produjo el nombramiento de directores. Yo lo veo al revés, ¿qué hubiera pasado si miraba desde afuera? Muchos acusarían a la ANSES de no cuidar los bienes que posee el Estado. Esto no significa en absoluto que no se pueda trabajar. Y a nivel global, se nota mayor in-jerencia del Estado en todos los ámbitos, sin que nadie se asuste.




