
El Gobierno tiene mucho espacio para manejar el tipo de cambio, incluso después de las elecciones del 28 de junio. Pero no podrá esperar demasiado para avanzar con algunas asignaturas pendientes luego de los comicios, más allá del resultado. Baja del gasto público y sobre todo la normalización del INDEC serán inevitables para reducir la fuerte fuga de capitales que sufre la Argentina, que deberá revertirse para que la economía vuelva a crecer.
Estas fueron algunas de las conclusiones del encuentro exclusivo organizado por Bank Magazine con cuatro ex banqueros centrales que continúan siendo referentes de ejecutivos, políticos y periodistas. Desde la función pública,
cada uno de ellos tuvo que transitar por distintos episodios de crisis (tan comunes en los últimos 20 años de historia económica argentina) y tomar decisiones con la brasa caliente. El exclusivo restaurante El Aljibe del Sheraton Hotel fue el lugar elegido para un debate de alto nivel con Mario Blejer, Roque Fernández, Aldo Pignanelli y Martín Lagos. Los tres primeros fueron presidentes del BCRA y el último, vicepresidente.
A continuación, los principales pasajes de este imperdible encuentro:
–¿Creen que está cerca la salida de la crisis internacional?
Martín Lagos: Hay algunos indicios, todavía tímidos. Algunas cosas están quedando atrás pero hay bastantes desafíos hacia delante. Dependemos de que las autoridades monetarias sepan determinar cuándo llegó el momento de pasar de políticas monetarias hiperexpansivas a recortar. Una cosa es decir que lo peor pasó y otra es que los problemas están resueltos. Lo peor puede haber pasado pero los problemas los tenemos por un buen rato todavía.
Roque Fernández: La tasa de caída disminuyó. Pero uno podría preguntarse si esta desaceleración se debe a elementos fundamentales de la crisis o a la intervención del Gobierno. Si fuera por esto último estaríamos atrasando la verdadera caída que tienen que sufrir los activos. El hecho de sostenerlos no favorece salir de la crisis, sino postergar la salida.
Mario Blejer: Hay señales alentadoras pero para que se recupere el crédito va a faltar mucho, a pesar de que los spreads interbancarios han bajado. Esto quiere decir que hay una recuperación de la confianza. Con respecto a la crisis real, o sea sobre el nivel de actividad, veo que los dos trimestres pasados (el último del año pasado y el primero de éste) han sido los peores, y habría una serie de indicadores que muestran que hay reversión de la tendencia. En la segunda mitad del año puede haber una recuperación de la economía de EE.UU.
EL FUTURO DEL DÓLAR
–¿Cómo evalúan el nivel del dólar en la Argentina y qué puede pasar después de las elecciones?
Blejer: Ha habido una devaluación importante pero no hubo pánico, lo más importante fue la salida de capitales que es el problema fundamental. Esto no se debe a una expectativa fuerte de devaluación sino a una incertidumbre generalizada con el país. La tasa de cambio se ha ajustado y está más cerca de su nivel de equilibrio. Puede ser que después de las elecciones haya un ajuste adicional, pero no veo una disparada del dólar porque el Central tiene todos los medios para detenerlo.
Aldo Pignanelli: No soy aficionado a que se ajuste mucho el tipo de cambio. Hay una presión de los industriales a que lo haya. El Gobierno tiene una estrategia de llevarlo gradualmente a los $ 4 a fin de año y eso puede –en algún momento– ser positivo, pero hoy no lo veo tanto. Porque ante la falta de credibilidad política y la debilidad del Gobierno, esto genera más tensiones sobre el crédito y las tasas de interés. Creo que la expectativa de devaluación constante juega en contra. Preferiría un ajuste del 7-8%. El de $ 4,50 es un valor que plantea la UIA, pero hay que buscar uno que nivele lo social. En ese caso el de $ 3,90 o $ 4 puede cerrar. Pero juegan otras variables, el real, el dólar afuera y los precios de exportación.
Lagos: Si no se establecen reglas en materia fiscal, la política monetaria no va a servir. Podés hacer muchas cosas, demorar la devaluación, adelantarla, frenarla, usarla como mecanismo de recaudación, pero lo que te determina la política monetaria es qué hacés fiscalmente. Lo anormal de la Argentina hoy es que haya esta salida de capitales. Te complica todo. Porque si no hubiera tanta fuga, la discusión por el dólar sería distinta.
–¿Qué puede pasar con las tasas de interés y el desempeño del crédito que sigue estancado?
Pignanelli: Hoy tenemos los más bajos ratios de la historia. En la convertibilidad, los préstamos equivalían al 28% del PBI, hoy es del 10% mientras que en Chile es del 75% del PBI. Algunos dicen que eso hoy es una virtud porque al tener un sistema bancario tan chico no se generaron burbujas. Pero ninguna economía funciona sin crédito.
Soy optimista porque Argentina tiene una oportunidad por los precios de intercambio que no cayeron tanto como los precios industriales. Va a depender de lo que pase el 28 de junio. Sin poder político, sin coherencia política y sin credibilidad yo puedo poner la tasa de interés o el tipo de cambio donde quiera pero no va a funcionar.
–¿Es correcta la política de “flotación administrada” que realiza el Banco Central?
Fernández: La política de flotación administrada significa que nadie sabe cuándo van a intervenir ni por qué. Las intervenciones que se mencionan en 2008 fueron para penalizar al campo y eso no fue orden de Redrado. Se justifica esto, la flotación sucia, en momentos de incertidumbre política como las elecciones. Pero como política de largo plazo no sirve. Cómo van a hacer para establecer un ancla de las expectativas, el Central tiene que ser claro en algún tipo de política: o establece un inflation targeting, o una regla monetaria, o una política cambiaria que sea clara y verificable. No creo que el actual esquema pueda funcionar en el largo plazo.
Blejer: Me parece que lo manejaron bien. Ha dado certidumbre en el sentido de que no dejarán que se dispare el tipo de cambio y tienen las reservas para mantener un nivel de calma sin llegar a una intervención dramática que produzca cambios muy bruscos hacia arriba o hacia abajo. La flotación administrada puede generar algún ajuste del tipo de cambio pero sin generar pánico en el mercado. No hay corrida o salida de capitales por el dólar, sino por los niveles de incertidumbre.
CUESTIÓN DE CONFIANZA
–¿Qué políticas económicas son imprescindibles para recuperar la confianza?
Lagos: Van a ser dos años complicados porque es un gobierno que se va. Si de por sí es difícil para un gobierno generar confianza, porque hay que tomar medidas duras, para uno que puede llegar a perder una elección y tiene un horizonte de dos años se le va a hacer cuesta arriba. Porque lo más grave que hizo este gobierno fue hacer perder la confianza en lo que se promete. La previsibilidad es la base de la confianza, y este es un gobierno que nunca salió del default, porque falta arreglar con los holdouts y el Club de París.
Blejer: Creo que hay que solidificar los estandartes de la estabilidad, como el superávit fiscal que se viene debilitando por el lado del gasto. Y luego crear un ambiente de negocios que incentive la inversión, hoy sólo hay inversión pública. Se necesitan señales de largo plazo. Hay que buscar la reinserción de la Argentina en el mundo. En ese sentido el tema de los holdouts, Club de París y demás ayudaría a que pudieran volver a los mercados de capitales. Los holdouts, aquellos que estaban dispuestos a esperar 20 años para arreglar, hoy con la crisis están más receptivos.
–¿Hay que normalizar el INDEC y volver al Fondo Monetario?
Lagos: Yo creo que Argentina tiene que normalizar el INDEC y su política económica. Creo que hay otras cosas antes que ir al Fondo. Como resultado, quizás se puede ir al Fondo. Pero no hay que ir porque sí. Una cosa es ser miembro del organismo pero otra es pedir asistencia financiera, la pedís si la necesitás.
Pignanelli: Si el Fondo actúa como prestamista de ultima instancia hacia el BCRA, tenés que tener el balance más o menos creíble. Hay cosas desde lo que económico que no se pueden evitar: arreglar con el campo, porque sin esto no veo posibilidad de que la economía se encamine. Y con este gobierno es imposible un arreglo con el campo.Después está la reinserción internacional, y eso significa cambiar muchas cosas, como volver al FMI. La realidad es que lo constituyen 185 países, no podemos no estar.
Blejer: Deberá haber una solución, los países necesitan estadísticas creíbles. Hoy todos coinciden en que las estadísticas oficiales no son creíbles y en algún momento habrá que sincerarlas. Es un problema serio que está creando distorsiones y otros incentivos perversos.
–¿Cómo ven el futuro económico de la Argentina?
Fernández: Habrá un período de recuperación lenta. En el pasado, una vez que caíamos mucho después recuperábamos rápido. Hoy ese escenario es difícil. Nuestra normalización de la deuda va a requerir ir creciendo gradualmente para que los pasivos en proporción al PBI bajen, lo que va a hacer que la tasa disminuya. Lo único que la va a hacer bajar es que la deuda caiga por debajo del 40% del PBI. Terminada la turbulencia política, vamos a crecer a tasas normales.
Lagos: Soy escéptico a pesar de que el escenario internacional en algún momento va a dejar de ser negativo. La demanda de commodities agrícolas va a seguir siendo importante y eso juega a favor. No creo que la fuga de capitales se atenúe mucho pase lo que pase con las elecciones. Este año vamos a tener una caída de 3%, el próximo
por ahí podemos crecer 1% o 3% pero no vamos a crecer al 7% como antes.
Pignanelli: No vamos a un default. Tenemos que crecer al 4-5%, eso es razonable. Pero dependemos de variables exógenas como que a Obama le vaya bien. También que a Brasil le vaya bien. Y está el componente político local.
Blejer: Va a ser importante ver qué pasa con China, que impacta sobre los precios de las materias primas. Este año
va a ser sin crecimiento o levemente negativo, pero surgen oportunidades para el país si se realizan los ajustes necesarios después de las elecciones. Hay posibilidades de que haya crecimiento positivo el año próximo, lo fundamental es que haya un escenario de certidumbre porque esto genera estabilidad y a la vez afianza la inversión.






Coincido con los pronósticos de estos especialistas.