Las crisis también traen aparejadas oportunidades, una premisa que parece haber calado hondo en el sector privado. Con la combinación de precios muy bajos de los activos con cotización bursátil, incertidumbre local e internacional, y –según los casos– exceso de liquidez, empresas y bancos aceleraron el rescate de sus propios pasivos o del capital emitido en el mercado.
Con pocas alternativas para desarrollar proyectos de inversión, utilizan la generación de caja para reducir el peso de la deuda (generalmente en dólares) y sostener el valor de sus acciones. “Es la mejor inversión hoy por hoy que el management puede hacer. Ellos analizan los proyectos de inversión y ven qué hacen con su plata para optimizarla. Pero cuando los títulos dan 30% o 40% de retorno, no hay plan de inversión que otorgue eso. Por eso el mejor uso del dinero del accionista es rescatar deuda o darle sustento al precio en el mercado”, explicó Darío Epstein, presidente de Research For Traders y ex director de la Comisión Nacional de Valores (CNV).
Los ejemplos hablan por sí solos. Según el Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), las seis cotizantes que desde el 2008 hasta la actualidad están invirtiendo capital para sostener los precios de sus papeles llevan utilizados un total de $ 936 millones. Banco Macro gastó casi la mitad de ese monto, unos $ 434 millones, mientras que Molinos Río de la Plata ocupa el segundo lugar al recomprar por $ 280 millones. “Nos parece que es un excelente negocio salir a comprar a estos niveles”, le había dicho Jorge Brito, presidente de Banco Macro, a Bank Magazine en la edición de su segundo aniversario.
Las crisis también traen aparejadas oportunidades, una premisa que parece haber calado hondo en el sector privado. Con la combinación de precios muy bajos de los activos con cotización bursátil, incertidumbre local e internacional, y –según los casos– exceso de liquidez, empresas y bancos aceleraron el rescate de sus propios pasivos o del capital emitido en el mercado. Con pocas alternativas para desarrollar proyectos de inversión, utilizan la generación de caja para reducir el peso de la deuda (generalmente en dólares) y sostener el valor de sus acciones. “Es la mejor inversión hoy por hoy que el management puede hacer. Ellos analizan los proyectos de inversión y ven qué hacen con su plata para optimizarla. Pero cuando los títulos dan 30% o 40% de retorno, no hay plan de inversión que otorgue eso. Por eso el mejor uso del dinero del accionista es rescatar deuda o darle sustento al precio en el mercado”, explicó Darío Epstein, presidente de Research For Traders y ex director de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Los ejemplos hablan por sí solos. Según el Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), las seis cotizantes que desde el 2008 hasta la actualidad están invirtiendo capital para sostener los precios de sus papeles llevan utilizados un total de $ 936 millones. Banco Macro gastó casi la mitad de ese monto, unos $ 434 millones, mientras que Molinos Río de la Plata ocupa el segundo lugar al recomprar por $ 280 millones. “Nos parece que es un excelente negocio salir a comprar a estos niveles”, le había dicho Jorge Brito, presidente de Banco Macro, a Bank Magazine en la edición de su segundo aniversario.
Deuda con grandes descuentos
Pero no sólo se trata de ponerle el pecho al precio de la acción en la Bolsa, una estrategia que en un primer análisis sólo sirvió para que el papel no cayera a valores inimaginados (porque no fue suficiente para evitar una depreciación mayor), sino que las empresas están adelantando pagos de deuda o recomprando títulos que cotizan con un alto descuento. Aquí también está presente la entidad de Jorge Brito, que rescató alrededor de u$s 13,5 millones en el mercado secundario. A diferencia de lo que hicieron Telecom o Banco Hipotecario, que lanzaron programas de recompra, el Telecom Argentina y 49 millones de dólares en Telecom Personal. La compañía le dijo a Bank Magazine que “este año continuaremos reduciendo el nivel de nuestra deuda financiera neta”, y que la expectativa de suba del tipo de cambio “obviamente es una variable a considerar, pero no es la razón principal del prepago que efectuamos”. Aquí se suma una consideración que, si bien las empresas colocan en segundo plano, no deja de tener su peso. Tanto los futuros de dólar que se negocian en el Rofex como mediante los Non Delivery Forwards (NDF) en Nueva York muestran una devaluación para la moneda local en los próximos meses. Si bien las compañías pueden realizar operaciones de cobertura para “asegurarse” hoy los dólares que necesitarán más adelante, al tener un colchón de liquidez, acelerar los pagos no es una mala estrategia. “Es relativo, si tenés deuda que cotiza a la mitad, ahí hay más atractivo que la especulación de tipo de cambio”, acota Kruskevich, al poner el ejemplo de Pampa Energía, que está haciendo las dos recompras (acciones y deuda). “En el caso de la deuda, lo hace con 50% de descuento contra paridad. El tema es muy interesante porque la deuda que recompra está reestructurada hasta 2017. En un mercado en donde todo baja fuertemente, las cotizaciones de deuda pueden brindar oportunidades muy interesantes para aprovechar por medio de recompras”, comenta el economista de SBS.
“La expectativa de suba de tipo de cambio es importante, pero juega más la falta de proyectos alternativos. No hay nada más rentable para las empresas que pagar por la compra de deuda, es el abecé de las inversiones”, coincide Epstein, quien avizora que la tendencia seguirá porque prima la idea de desapalancarse.




