Resulta difícil adivinar que los cuatro edificios con una privilegiada vista a Tampa Bay, la maravillosa bahía de la ciudad de Tampa, albergan a una de las entidades de servicios financieros más importantes y sólidas de los Estados Unidos. En realidad, todo parece un moderno museo, con esculturas y cuadros en cada uno de sus pasillos y salones. Son más de 2.000 obras de arte del oeste norteamericano y contemporáneo de pintores vivos.
Semejante colección es, en realidad, el hobby de Tom James, el presidente y CEO de Raymond James Financial desde 1970 y responsable del gran crecimiento de la compañía, pionera en su país en enfocar el negocio de las finanzas personales, a través del asesoramiento financiero. En un país en el que el 50% de la población ahorra a través del mercado bursátil, la apuesta pagó con creces: la compañía tiene casi un millón y medio de clientes, más de 2.200 oficinas distribuidas en tres continentes y quedó a salvo –aunque con algunas secuelas– de la gran crisis financiera de 2008 que volteó a gigantes de la banca de inversión, como Lehman Brothers, Merrill Lynch (rescatado por Bank of America) o Bear Stearns.
Tom James recibió durante más de una hora y media a Bank Magazine en su oficina y habló de todo pese a que se trataba de una jornada complicada: la entidad había anunciado el día anterior la decisión de previsionar créditos expuestos al negocio inmobiliario, lo que desató una caída de casi 15% en el precio de la acción, que se fue recuperando en los días subsiguientes.
Pero más allá de las explicaciones sobre su colección de arte (piensa hacer un museo algún día) o los problemas generados por las hipotecas subprime, la conversación con Tom James arranca, como no podía ser de otra manera, por Wall Street y “las grandes oportunidades” que –según su opinión– se presentan en el mercado. Durante la charla, también habrá tiempo para hablar del negocio inmobiliario y de política, donde no eludió críticas al arranque del gobierno de Barack Obama.
–¿Qué le diría a un inversor que sigue desconcertado luego de la gran caída de Wall Street y que aún permanece refugiado en bonos del Tesoro?
–Mi consejo siempre es muy sencillo: es preciso siempre diversificar las inversiones. Los bonos del Tesoro son poco atractivos en términos de rendimiento. Pero hay alternativas que prometen buenas ganancias y un riesgo muy limitado. En este grupo mencionaría a los bonos de empresas, que están a precios muy deprimidos. Hay compañías que no están muy endeudadas y al mismo tiempo manejan un negocio muy atractivo. El mercado está lleno de estas oportunidades, que permiten mejorar notablemente la renta de un bono del Tesoro y no correr mayores riesgos.
–¿Y en lo que respecta al mercado accionario?
–También es un momento de grandes oportunidades, diría únicas, de comprar activos muy baratos. Mis sectores favoritos son energía, real estate, tecnología, además el sector financiero. Armaría un portafolio bastante diversificado. Creo que en 6.500 puntos el índice Dow Jones encontró un piso. Hay una probabilidad ya muy baja de volver a esos niveles. Pero como seguiremos conociendo noticias negativas durante todo 2009, es probable que todavía suframos algunas turbulencias en períodos cortos de tiempo. En todo caso, optaría por invertir en trimestres: 25% ahora, otro tanto el que viene y así hasta llegar al 100% de lo que tengo pensado invertir en el mercado de acciones. Es lo que hice con mi propia cuenta de inversiones, pero ya entré en el cuarto trimestre de 2008 y fue demasiado pronto, porque fui golpeado por la caída de octubre y luego por la del primer bimestre de 2009. Continúo teniendo una posición en efectivo, pero con la idea de seguir comprando acciones. Es importante tener en cuenta que las subas ocurren en períodos cortos de tiempo y si estoy totalmente afuera, es probable que pierda la oportunidad
–¿Cuándo cree que el Dow puede volver a los máximos de octubre de 2007, es decir más de 14.000 puntos?
–Llevará mucho tiempo, estimo que entre tres y cinco años. La gente redujo la exposición, hay mucha aversión al riesgo, la gente aprendió, pero se fueron del otro lado, hubo una gran exageración promovida por el miedo. La clave es contar con un portafolio diversificado. Pero hay tremendas oportunidades en el mercado y la posibilidad de comprar muy barato, como no la hubo en la última década.
–¿Incluye dentro de la recomendación de acciones a las empresas de mercados emergentes?
–Los emergentes siempre fueron más volátiles que los países industrializados. Hay buenas oportunidades en aquellos que lideran este grupo, como China, India y también Brasil, pero en definitiva seguirán lo que suceda en los Estados Unidos. Pondría, como máximo, 20% del portafolio de acciones en este segmento. En esta etapa privilegio al mercado norteamericano, porque fue muy golpeado
pero es el que se puede recuperar con mayor rapidez. Además, presenta una profundidad y posibilidades de diversificación que otros no tienen. Por ejemplo, el gran problema de la Argentina es que tiene pocas empresas listadas y se vuelve difícil, llegado el momento, desarmar una inversión.
UN OJO EN REAL ESTATE
Como un ejecutivo cuya empresa tiene base en una de las ciudades más pujantes de la Florida como Tampa (donde confluyen importantes empresas de servicios, industrias y sobre todo turismo), era inevitable que surgiera la situación inmobiliaria y qué oportunidades de real estate se presentan en el sur de los Estados Unidos. Miami, de hecho, fue uno de los distritos que más sufrieron la caída de precios. “Todavía hay demasiados departamentos libres, producto de la especulación de los últimos años. Para que se recuperen los precios primero deberá bajar ese stock”, considera.
–¿Qué opina de la crisis subprime y qué sucederá con los precios de los inmuebles?
–Es indudable que todo comenzó con la burbuja de precios inmobiliarios, a partir de la proliferación de hipotecas subprime. Se produjo un tremendo shock que golpeó a todo el sistema financiero mundial. Fueron afectados otros activos. Lo que comenzó en real estate aún no terminó y estamos pronosticando que el piso para los precios del sector recién se tocará hacia fines de este año. Tardará hasta el 2010 limpiar el excedente de inmuebles, especialmente en el mercado de condominios. La industria de la vivienda, especialmente, fue muy especulativa y esto se notó sobre todo en zonas como Florida y California.
–¿Pero una caída de los precios de 50% no es suficiente como para esperar una recuperación?
–La caída no fue tan pronunciada, aunque pudo haber llegado a esos niveles en algunos casos puntuales. Diría que la reducción estuvo en torno de 30% en promedio y que aún queda un camino por recorrer. Los precios no dejarán de bajar hasta que sean lo suficientemente atractivos como para provocar la aparición de compradores que buscan aprovechar oportunidades. Pero este rebote puede
ser muy rápido una vez que se produzca.
–¿Qué les diría a quienes buscan oportunidades de real estate en zonas de la Florida?
–En Miami y otras zonas de la Florida hay una oferta limitada de inmuebles con vista al mar, una corriente de inmigrantes significativa incluso desde otros lugares de EE.UU., especialmente en el mercado de segundas casas, y precios atractivos. Esto hará que los precios se vayan recuperando. Habrá una recuperación importante, pero todavía falta aproximadamente un año para que este proceso sea más marcado. Además, recién cuando reaparezca el crédito a largo plazo para la compra de inmuebles esta recuperación de los valores se volverá más marcada.
LA ECONOMÍA DE OBAMA
–¿Cuándo cree que tocará un piso la economía norteamericana, más allá de lo que pase en los mercados?
–Iremos saliendo de la recesión recién a fin de este año. Es probable que todavía suframos un aumento de la desocupación hasta mediados de 2010. De todas formas, veo improbable que los índices superen niveles de 10 ó 10,5% como máximo. Veremos muchas alzas y bajas, pero recién tendremos la sensación de una mejora sostenida en el último trimestre.
–¿Hubo un cambio de hábito del consumidor ante este escenario tan complicado?
–Es notable el comportamiento humano. Mucha gente cambia sus hábitos aun cuando no fue afectada por la crisis o aun sin sufrir cambios en su situación laboral. Pero es evidente que el público deja de comprar bienes durables o acorta las vacaciones. Este comportamiento tan conservador debería comenzar a modificarse cuando se vean las primeras señales favorables con mayor claridad.
–¿Qué opina de estos primeros meses de administración de Barack Obama?
–Es imposible analizar este arranque si no comenzamos con la administración de George Bush. El problema empezó con él, no pudimos afrontar los gastos de la guerra con Irak. La administración dejó de preocuparse de la administración financiera o de mantener las cuentas fiscales balanceadas. Esto fue muy desafortunado. Estados Unidos no tiene experiencia en ocupaciones, nunca salieron bien. El problema es que una vez que estás adentro, es muy difícil salir. Y cuando por fin decidís irte, los problemas retornan inmediatamente.
–¿Y cómo impacta este desbalance en el nuevo gobierno?
–Aquí hay un grave problema financiero. Si tenés una lista de los asuntos pendientes, lo que tenés que hacer como administrador es determinar cuáles son las prioridades y encararlas de manera seria. Podés tener una o dos prioridades, pero no podés encarar cinco al mismo tiempo. Es demasiado inocente creer que podrás enfrentar todo al mismo tiempo y ser exitoso, que parece ser la estrategia de Obama en este inicio. La única manera de enfrentar los múltiples problemas es hacerlo de manera conservadora, con una respuesta fiscal seria y cuidadosa. Nadie puede creer seriamente que las promesas de campaña se pueden cumplir todas juntas. Hasta ahora, el presidente no ha sido demasiado realista.
EL GRAN RESCATE BANCARIO
–¿Cómo ve el futuro de la banca norteamericana?
–Lo que hicieron es detener el pánico, asegurando los depósitos bancarios. Tomaron la decisión de estabilizar al sistema con garantía de depósitos e inyectar fondos. La realidad es que muy pocos tuvieron graves problemas financieros, pero fueron las entidades más grandes. En Bank of America el problema fue que el gobierno lo obligó a comprar Merrill Lynch, que ya venía muy golpeado.
–¿Se podrá recuperar el dinero que invirtió el Estado en la banca? ¿Qué pasará con las acciones del sector?
–Pienso que el dinero será recuperado y que habrá ganancias. Porque las entidades se están fondeando con depósitos a tasa cero, es dinero muy barato, y la brecha entre la toma de estos fondos y los créditos que se otorgarán es significativa. Por lo tanto, las pérdidas comenzarán a revertirse. En una visión a dos años soy claramente optimista y comprador de acciones bancarias. Bank of America cotizaba a 60 dólares, bajó a 3 y luego rebotó a 11. Creo que es un nivel que no durará demasiado tiempo y que representa una gran oportunidad.
–¿Qué pasará con el público norteamericano, que siempre fue de ahorrar a través de Wall Street?
–Yo estoy en este sector desde 1966 y manejo la compañía desde 1970. La década del ’70 fue un período muy poco atractivo para la inversión y hubo varios episodios También hubo caídas muy fuertes a principios de los ’80 o entre el ’90 y el ’92. En un período de diez años, tendrás un retorno muy importante y la gente volverá a invertir






